
HISTORIAL GOLPISTA
El veterano político de 58 años, galardonado con el Premio Nobel de la Paz en 1996 y elegido presidente en mayo del 2007, se halla en estado crítico en un hospital de Darwin, la ciudad australiana a la que fue trasladado tras ser atacado a primera hora de la mañana del lunes en su residencia de Dili, la capital del país.
Según las informaciones oficiales, Ramos Horta sufrió una herida de bala en el estómago y en el pecho al ser tiroteado por un comando rebelde liderado por Alfredo Reinado, un militar que se alzó contra el Gobierno hace dos años y que falleció en el asalto. Además, la caravana del primer ministro de Timor, Xanana Gusmao, salió ilesa de otra emboscada ayer por la mañana, lo que hace temer un nuevo rebrote de la violencia como el que asoló la isla en el 2006. En marzo de ese año, seiscientos militares que habían sido expulsados del ejército protagonizaron un salvaje motín que costó la vida a 37 personas, provocó la huida de 150.000 refugiados y acabó forzando un cambio de Gobierno.
Al frente de la revuelta se hallaba Alfredo Reinado, quien desde entonces permanecía prófugo de la Justicia pese a que en los últimos meses se había reunido con Ramos Horta para negociar su entrega.
Bajo control
Pero, en lugar de rendirse, ha dejado al presidente de Timor Oriental entre la vida y la muerte y ha sumido al país en una nueva crisis. «Ha fracasado el intento de golpe de Estado de Reinado, una operación bien planeada que pretendía paralizar el Gobierno y generar inestabilidad», aseguró el primer ministro Gusmao, quien indicó que «la situación está bajo control».
Cierto o no, las agencias de noticias informaban de que ayer se respiraba una calma tensa en Dili, donde los principales edificios oficiales estaban custodiados por los 800 soldados australianos y los 200 neozelandeses que conforman el grueso de las fuerzas internacionales de la ONU desplegadas en esta isla.
Además, y para evitar que vuelvan a repetirse los graves disturbios de hace dos años, el Gobierno australiano enviará otros 200 militares a Timor Oriental. Mientras tanto, el presidente Ramos Horta, que fue atendido en un primer momento en la base militar australiana, se encuentra ingresado en estado crítico en el Hospital Militar de Darwin. «Ha sufrido heridas graves que amenazan su vida y se le han realizado 16 transfusiones de sangre», explicó a la agencia Reuters un portavoz de Careflight, el equipo médico que lo había evacuado.
Las próximas horas son cruciales para la supervivencia de José Ramos Horta, ya que se encuentra en un estado de coma inducido y con respiración asistida. «Su situación es muy seria pero estable», señaló el primer ministro australiano, Kevin Rudd, quien manifestó su «más firme apoyo al Gobierno elegido democráticamente en Timor Oriental en estos momentos de crisis».
La estabilidad de la pequeña isla asiática, que apenas tiene un millón de habitantes y linda con Indonesia, puede afectar también a la economía australiana, ya que las compañías de este país están explotando unos yacimientos submarinos de petróleo y gas que ambas naciones se disputan, pero cuya negociación ha quedado pospuesta durante cincuenta años.
Reacciones en el mundo
Tanto el primer ministro Xanana Gusmao como el moribundo presidente son las dos figuras políticas más respetadas de Timor Oriental por su lucha por la independencia de Indonesia, lo que le valió en 1996 a Ramos Horta el premio Nobel de la Paz junto al obispo Carlos Belo.
Estados Unidos calificó de «censurables» los atentados en Timor Oriental a través del portavoz del Departamento de Estado, Sean McCormack, quien indicó que son un «intento de retrasar el reloj para los ciudadanos de Timor Oriental».
La Unión Europea también se sumó a las condenas internacionales asegurando que este tipo de ataques «sólo fortalecen la determinación europea de apoyar a las instituciones» del país. En un comunicado de la presidencia de turno eslovena, los Veintisiete reseñaron que siguen «con profunda preocupación» la evolución de los acontecimientos en Timor Oriental.













