
El encuentro, primero en Logroño de estas características, está programado para el 19 y 20 de abril y contará con la participación de un endocrinólogo, una educadora, un psicólogo, un educador físico y un abogado, profesionales especializados en diabetes que explicarán diversos aspectos de la enfermedad y su tratamiento de modo práctico.
DAR ha organizado este seminario con el convencimiento de que «un diabético necesita estar educado» en la enfermedad y su tratamiento para poder llevarlo a cabo de forma correcta. «Sólo el 10% del tratamiento precisa ser atendido por el médico, el 90% requiere la atención del propio enfermo», explica Alberto Avenoza, presidente de DAR.
Tratamiento
La diabetes tipo 1 suele aparecer antes de los 40 años y su tratamiento pasa obligatoriamente -al menos de momento- por las inyecciones de insulina (al contrario que la de tipo 2, que además de detectarse generalmente a partir de esa edad, no siempre resulta insulinodependiente), el régimen alimentario y el ejercicio físico. De ahí la importancia de un diagnóstico oportuno y de un seguimiento responsable del tratamiento por el paciente.
«Si durante un periodo continuado de tiempo no tratas la diabetes -advierte Avenoza- aparecen complicaciones o enfermedades asociadas [en la vista, corazón y extremidades principalmente]. Un diabético necesita seguir bien su tratamiento, y para eso precisa conocimientos previos, voluntad y esfuerzo».
Ante la aparición siempre traumática de la diabetes, se da la paradoja de que los jóvenes «pueden reaccionar como pacientes ejemplares o todo lo contrario». «Hay personas que se rebelan contra su diagnóstico -señala-, que no quieren asumirlo y reconocerlo en público, o que no siguen la disciplina del tratamiento».
Para todos ellos está pensado este seminario, para dar una información que, según Avenoza, «ya hubieran querido tener en su día los diabéticos riojanos veteranos que llevan años obligados a ir aprendiendo sobre la marcha cuestiones tan vitales».
Son sus objetivos: aumentar los conocimientos y habilidades prácticas para el autocontrol de la diabetes; una mejor adaptación a la vida personal (laboral, psicológica, social, deportiva ); mejorar el control metabólico; mejorar la calidad de vida; y prevenir las complicaciones a largo plazo.
Mejor calidad de vida
«El programa -concluye DAR- profundiza en una información centrada en el particular estilo de vida de los jóvenes, para mejorar su autonomía y bienestar, lo que redundará en mejorar su calidad de vida, de ahí que el profesorado esté formado por un equipo multidisciplinar especializado».
En la comunidad riojana hay entre 8.000 y 9.000 diabéticos reconocidos (millón y medio en toda España), pero se estima que el número real de enfermos es aproximadamente el doble. Y es que, con carácter general, está calculado que el 50% de los afectados lo ignora. Esto ocurre porque la diabetes «es una enfermedad que no duele».
De ahí la importancia de concienciar a la sociedad para realizar controles de glucemia. «Tampoco tiene cura», añade Avenoza: «Y es el propio enfermo el que tiene que controlarse», de acuerdo con las indicaciones médicas para mantenerse en unos parámetros compatibles con la vida. De ahí la importancia de educarles.












