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RSS | ed. impresa | Regístrate | 4 diciembre 2008

Economía

Economia
Los países del G-7 reconocen la desaceleración de sus economías
Instan a los grupos financieros a hacer aflorar cuanto antes las pérdidas sufridas por las 'hipotecas basura'
10.02.08 -

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Los países del G-7 reconocen la desaceleración de sus economías
Ben Bernanke junto Jean-Claude Trichet en la reunión del G-7. / AFP
Los ministros de Finanzas y los bancos centrales de los siete países más ricos del mundo (G-7) estimaron ayer que sus economías van a sufrir una ralentización a corto plazo, según el comunicado final de la reunión celebrada en Tokio. Con el fin de frenar las incertidumbres, instaron a los grupos financieros a aflorar cuanto antes las pérdidas sufridas por la crisis de las hipotecas basura.

Y para evitar que la recesión llegue a algunos países acompañada de inflación, pidieron a la Organización de Países Productores de Petróleo un aumento de la producción de crudo que estabilice el precio de esta materia prima en los mercados internacionales.

En su texto final, el Grupo de los 7 (Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia, Alemania, Italia, Canadá y Japón) estimó que «los riesgos negativos persisten, en particular, el deterioro acentuado del mercado inmobiliario en Estados Unidos» y la ralentización del crecimiento de la producción y el empleo en la primera economía mundial. «En todas nuestras economías, aunque en diferentes grados, se prevé que el crecimiento se ralentice a más o menos corto plazo», advirtieron los representantes de los países más desarrollados del mundo.

El terreno en el que se mueve la economía mundial es «más difícil e incierto» que durante la última reunión del G-7 el pasado octubre, según el texto final. «En Estados Unidos, el crecimiento de la producción y del empleo se ha ralentizado considerablemente y los riesgos aumentaron», agrega la nota. Para hacer frente a esta coyuntura nada alentadora, los países del G-7 se mostraron dispuestos a «emprender las acciones apropiadas, individual o colectivamente» con el fin de garantizar la estabilidad y el crecimiento de sus economías y de los mercados financieros.

Instaron a los bancos a hacer público de qué forma se han visto afectados por la crisis de las hipotecas de alto riesgo en Estados Unidos, insistiendo en la «importancia de desvelar por completo y rápidamente sus pérdidas».

Estos esfuerzos de transparencia deben ir acompañados de «medidas para reforzar su base de capital si fuera necesario».

Paralelamente, las siete principales economías instaron a los «países productores de petróleo a aumentar su producción» con el fin de frenar la escalada actual de los precios, que agrava los riesgos de recesión de sus economías.

Tipos de cambio

El comunicado final también hizo un llamamiento a China para que «acelere» la apreciación del yuan, a la vista «el alza de su superávit por cuenta corriente y de su inflación».

Sin embargo, el texto no hizo referencia alguna a los niveles del yen, del dólar o el euro. La divisa europea alcanzó hace ocho días máximos históricos, cerca de los 1,50 dólares.

Los países de la zona euro esperaban que el G-7 hiciera hincapié en la caída continua del billete verde frente a la moneda única, que penaliza a los exportadores del Viejo Continente.

Las fricciones sobre los tipos de cambio se han atenuado después de que el BCE insinuara el pasado jueves una próxima rebaja de los tipos de interés, permitiendo un cierto alivio de la presión alcista sobre el euro en su relación de canje con el dólar. El presidente del Banco Central Europeo (BCE), Jean-Claude Trichet, consideró ayer que la «corrección» en las bolsas continuará «en los próximos meses» y precisó que esa entidad no estudia por ahora bajar, ni subir, los tipos de interés en la zona euro. Los comentarios de Trichet en Fráncfort de que existe una «inusual elevada incertidumbre» sobre el crecimiento económico fueron interpretados como una posibilidad de recortar los tipos de interés. El comisario europeo de Asuntos Económicos y Monetarios, Joaquín Almunia, consideró ayer que las tensiones bursátiles «van a continuar» pero destacó que la economía europea no se ha visto tan afectada como la estadounidense. Tras la cumbre del G-7 en Tokio, Almunia dijo que, aunque no puede afirmarse que Europa «esté a cubierto» de la crisis, su situación es mucho menos expuesta que la de EE. UU y sus fundamentos económicos son sólidos. El secretario norteamericano del Tesoro, Henry Paulson, expresó ayer en Tokio su convencimiento de que EE. UU. «seguirá creciendo en el 2008» y no caerá por tanto en recesión, como temen muchos operadores de las bolsas. Al término de la cumbre del G-7 , Paulson se mostró seguro de «la buena salud a largo plazo» de la economía estadounidense pese a la «corrección» en el sector de la vivienda, los altos precios del petróleo y las «turbulencias» bursátiles.
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