Lavrov hizo estas afirmaciones coincidiendo con la presencia en Rusia del primer ministro de Polonia, Donald Tusk, quien llegó ayer a Moscú en su primera visita a este país. Según fuentes oficiales polacas, Tusk explicará a Putin que los cohetes interceptores no representan una amenaza para la seguridad nacional rusa. Mientras que en un discurso televisado, el presidente ruso, Vladimir Putin, aseguró que no permitirá que Rusia se quede atrás en la nueva era global armamentística y mantiene así su pulso con la comunidad internacional después de no firmar el Tratado de Limitación de Armas Convencionales.













