
La Fiscalía sostenía que había «riesgos de concertación con eventuales cómplices» y que se debía evitar la desaparición de pruebas mientras se aclara «el mecanismo completo del fraude» y si el operador de Société Générale no obtuvo «un beneficio financiero o personal».
La instrucción del caso ha tenido un desarrollo significativo, con la detención de otro operador de mercados de una filial del banco, Fimat, que fue interrogado ayer para aclarar su posible complicidad con Kerviel. Se trata de Jean-David Scemama, que se encuentra bajo arresto provisional desde el mediodía del jueves.
Registros
La Policía practico ayer un registro en la sede de Fimat, una empresa especializada en la negociación de productos derivados -en los que trabajaba Kerviel-, que justo dos días antes de que se hiciera público el escándalo de Société Générale en enero se había fusionado con la filial equivalente de Calyon. Según una fuente cercana al caso, Kerviel pasaba parte de sus compras y ventas a través de la Fimat.
'Le Monde' vincula esta nueva línea de investigación con la presentación por el banco de nuevos elementos, en particular un mensaje recibido por Kerviel en el 'chat' interno de la empresa del operador de Fimat el pasado 30 de noviembre en el que le decía: «no has hecho nada ilegal sobre la base de la ley». Un comentario que podría inducir a pensar que estaba al corriente de sus montajes financieros, con los que se calcula que llegó a arriesgar unos 50.000 millones de euros de la entidad financiera aparentemente ocultándolo a su jerarquía.
Ampliación de capital
Una de los puntos oscuros de este asunto es cómo un solo operador pudo, sin ninguna complicidad, que ha sido desde el principio la teoría de la dirección de Société Générale, organizar un montaje de tal magnitud sin hacer saltar las alarmas de control interno. Además de la cuestión de cómo Kerviel logró zafarse de los controles (se ha aludido a que antes de llegar a operador había trabajado en puestos de supervisión del propio banco), sigue suscitando perplejidad el volumen astronómico de fondos de Société Générale que pudo arriesgar sin despertar sospechas.
Más allá de esas y otras incertidumbres por resolver, Société Générale debe lanzar en los próximos días una ampliación de capital de 5.500 millones de euros con los que pretende restablecer su situación financiera. Una operación destinada en parte a calmar los rumores de mercado que no han dejado de correr en los últimos días sobre una posible toma de control del que es el tercer banco francés por alguno de los gigantes europeos del sector.
El desarrollo de esos rumores ha permitido establecer una lista de posibles candidatos a una compra en los que figuran dos entidades anglosajonas -HSBC y Barclays- y otras dos francesas -BNP Paribas y Crédit Agricole-.






