
Garzón indica en un auto de 34 páginas que es necesario encarcelar a los arrestados por su «constante reiteración delictiva», actitud que se ha traducido en una «contumaz rebeldía» y un «desafío» a cumplir la sentencia del Tribunal Supremo que en el 2003 ilegalizó Batasuna y ordenó la suspensión de todas sus actividades y la liquidación de su patrimonio. Considera que de no actuar de esta manera, los responsables del frente institucional de ETA creerían tener «patente de corso» para seguir con sus actividades delictivas y no habría forma de frenar la reiteración.
Actividad delictiva
El juez señala que Barrena y Urrutia, que estaban imputados desde hace meses y apercibidos de las graves consecuencias de burlar su situación de libertad bajo fianza, desplegaron el pasado 2 de febrero una actividad delictiva «flagrante» cuando presidieron, junto a Unai Fano -huido y en busca y captura- una reunión orgánica de Batasuna en Pamplona en la que participaron otros 21 responsables y militantes del partido proscrito.
El encarcelamiento de Barrena y Urrutia ha dejado a Batasuna y a la izquierda 'abertzale' sin un solo líder relevante en la calle. Garzón, en redadas sucesivas, ha ordenado el ingreso en prisión de 26 de los 39 miembros de la Mesa Nacional que el partido proscrito eligió en la clandestinidad en marzo de 2006. Están en la cárcel Arnaldo Otegi, Joseba Permach, Joseba Álvarez, Marije Fullaondo y Barrena, que han sido las principales cabezas visibles de la formación en esta década.
Garzón considera que Barrena, junto a Fullaondo, se convirtió en la voz de Batasuna tras la redada que el 4 de octubre pasado envió a la cárcel a sus líderes principales. Durante más de una docena de folios repasa, una por una, las 14 entrevistas dadas por el portavoz a medios de comunicación en estos cuatro meses, sus once ruedas de prensa, tres actos políticos y una concentración.
El juez recuerda que el 6 de octubre Barrena calificó la gran redada como «una declaración de guerra del Gobierno» y anunció a su base social que era «el momento de sumarse a la lucha». Tampoco olvida que no ha condenado ni uno sólo de los atentados de ETA y que la Policía y la Guardia Civil han podido detectar su asistencia a 19 reuniones clandestinas de la nueva Mesa Nacional, entre ellas la que se celebró el día de la voladura de la T-4 de Barajas -el atentado que rompió de facto el alto el fuego- y la que el 7 de junio pasado analizó el fin de la tregua de ETA.
El auto señala que Urrutia es uno de los responsables de la ilegal Batasuna en Navarra, que la Policía sabe que al menos ha asistido a tres de las últimas reuniones de la Mesa Nacional y que, el 17 de diciembre del 2006, hizo un llamamiento público en nombre de Batasuna para secundar una «jornada de lucha» (huelga y disturbios) por la muerte en prisión de dos miembros de ETA.






