
«El grueso de los no lectores, de aquellos que se empecinan en no leer porque piensan que no les aporta nada, pertenece a un segmento de población envejecida que vive en núcleos rurales de menos de 5.000 habitantes», explicó el director ejecutivo de la Federación de Gremios de Editores de España (FGEE), Antonio María Ávila. «Es muy difícil, prácticamente imposible, cambiar los hábitos de estas personas».
Los datos más positivos hay que buscarlos en el otro extremo de la pirámide. Así, el 84,5% de los niños de 10 a 13 años se declaran lectores. Este éxito se debe a que en el 70% de los hogares con niños menores de seis años se fomenta la lectura . «Los padres dedican al menos tres horas semanales a leerles cuentos a sus hijos», dijo Ávila.
El informe
El lector, en general, se decanta por las novelas. «Las mujeres prefieren las de intriga y las románticas; los hombres, en cambia, detestan el romanticismo», aseguró el director de FGEE.
El estudio, que excluye los libros escolares y universitarios, refleja los hábitos de casi 22 millones de personas, quienes leen una media anual de 8,6 libros con una cadencia de 5,8 horas semanales (entre los lectores frecuentes). Estas cifras quedan lejos de la media europea (con una población lectora en torno al 70%), y lejísimos del país que más lee, Dinamarca, cuyo índice de lectura se sitúa cerca del 90%.
Por edad, la tasa de lectores más alta se encuentra entre los jóvenes de 14 a 24 años (73,3%), seguidos de las personas de 25 a 34 años (65,4%). A continuación se posicionan las de 35 a 44 años (62,2%), las de 45 a 54 años (59,1%), las de 55 a 64 años (51,3%), y finalmente los mayores de 65 años (31,8%).
Por comunidades
Madrid aumenta la ventaja entre las comunidades autónomas. El 65,7% de la población madrileña se declara lectora. Además de esta comunidad, otras seis autonomías superan el porcentaje medio de lectores en nuestro país: Cataluña (59,3%), Canarias (58,7%), Asturias (58,4%), Aragón (58,2%), País Vasco (57%) y Baleares (57,0%).
Cantabria y Navarra igualan la media nacional, con índices, para cada una de ellas, del 56,9%.
Ocho comunidades se sitúan por debajo de la media: La Rioja (55,85), Comunidad Valenciana (55,1%), Murcia (54,9%), Castilla y León (54,3%), Andalucía (52,2%), Castilla-La Mancha (51,8%), Galicia (51,2%) y Extremadura (49,5%).
«En estos últimos años se ha hecho en Extremadura una labor muy estimable de fomento de la lectura, lo contrario que en Valencia, que apenas se ha hecho nada», censuró Ávila.
«El problema de Extremadura es que tiene una población rural de gente mayor a quienes no se puede reciclar».













