- ¿Cómo ha transcurrido su vida?
- A los ocho años me fui a trabajar como niñera y ya no volví a casa de mis padres. De aquel tiempo recuerdo que me tenía que subir a un taburete para fregar porque si no, no llegaba al fregadero. Después he trabajado mucho, cuando me casé servía en bodas y he repartido pan. Hace unos años compré una huertita en Nájera y allí paso gran parte del tiempo.
- ¿Cómo es un día normal para usted?
- Me levanto, me aseo, hago la cama y después de desayunar me voy a la huerta. Siempre hay algo que atender allí y al aire libre lo paso muy bien, pero también hago trabajar a la familia que tengo alrededor porque hay cosas que yo ya no puedo hacer. Ellos están muy pendientes de mí y no me falta de nada.
- ¿Qué tal se encuentra de salud?
- En la calle todo el mundo me dice que estoy muy bien y como todos me conocen, me paran para darme besos. Yo nunca he tomado medicación, sólo ahora tomo una pastilla para la circulación. En todos estos años únicamente he estado en la cama cada vez que daba a luz, pero sólo unas horas.
- ¿Hizo algo especial para celebrar su último cumpleaños?
- Me organizaron una fiesta con toda la familia y la única hermana que me queda. Mis hijos y nietos me habían preparado una misa y después tuvimos una comida todos juntos. La verdad es que me emocioné mucho porque aquel día estaba muy nerviosa.













