El modelo de crecimiento por el que se apostó en los últimos años parece no dar más de sí. Se imponen cambios. El giro ha pillado además a Logroño en una delicada situación tras el enfrentamiento entre el Gobierno regional y local del 2006 que frenó la aprobación del nuevo Plan General Municipal y con él la delimitación de más suelo para poner en el mercado.
Ahora, el Ayuntamiento se afana para aprobar los nuevos sectores del denominado 'plan puente', que insuflarían en breve suelo para construir 10.000 viviendas, a las que habrá que sumar las 3.000 de Ramblasque. Para más adelante, a partir del 2010, se lanzarán también todos los terrenos de la estación del ferrocarril, capaces de albergar otras 1.100 viviendas.
La oferta de suelo irá además acompañada por los cambios en la legislación urbanística destinados a fomentar más la vivienda protegida, con la inclusión de los regímenes de precio concertado y pactado. Hasta el 50% del nuevo suelo que salga en Logroño debe acoger vivienda de promoción pública. La gallina de los huevos de oro no da más de sí tras ocho años de reinado de la vivienda libre, con unos precios y una financiación cada vez menos asequibles.
El Ayuntamiento tiene puestas sus esperanzas en este plan. Queda ahora por ver si el suelo llegará a tiempo para amortiguar el impacto de la desaceleración y en qué medida será atendida la oferta por el mercado. Aunque siempre nos quedará El Campillo, ese sector por el que se apostó para dar el salto del Ebro.













