Según el fallo judicial, el cliente se enfadó porque en su opinión el traje había sufrido algunos desperfectos tras su paso por la tintorería. El acusado y el propietario de la tienda se enzarzaron entonces en un forcejeo «a raíz del cual se rasgó la cortina de los probadores y cayó al suelo una percha con varios vestidos de comunión».
La víctima llamó a la Policía y acudió posteriormente al Servicio Riojano de Salud, donde se le apreció «dolor a la palpación en región cerviño-dorsal derecha y bíceps derecho y dolor a la movilización de brazo derecho».
La sentencia obliga también al acusado a pagar las costas del juicio.













