
EL PLAN DE CHOQUE
Ante esta situación, que se vio agravada en enero (no tanto en La Rioja, donde el paro en la construcción creció en ocho desempleados), el Gobierno central ultima un plan de choque para la recolocación de los nuevos parados procedentes de la construcción. Las medidas excepcionales, que podrían recibir el visto bueno del Consejo de Ministros del día 15, girarán sobre la atención personalizada al parado por parte de los técnicos de los Servicios Públicos de Empleo (antiguo Inem) y sobre su orientación profesional. Los especialistas también estudiarán, en función de las características del desocupado, su reinserción laboral más adecuada en sectores o territorios (movilidad) carentes de mano de obra.
El secretario general de UGT-Rioja, Javier Granda, considera que este plan de choque «debería estar encaminado a cualificar y a formar a los trabajadores para favorecer su inserción laboral en la industria». Granda reconoce que existe «preocupación», pero insta a «no ser catastrofistas en La Rioja», ya que «se trata de un bache coyuntural, que responde a un reajuste interno del sector».
Por su parte, el responsable de Fecoma-CCOO de La Rioja, Sebastián Sánchez Cepa, considera que «las administraciones, a través de la obra pública, deberían tratar de paliar los efectos negativos del parón económico generalizado y, en especial, de la ralentización que se está produciendo en la construcción». Con todo, Sánchez Cepa advierte de que la construcción «no es el único sector con problemas, ya que también se está viendo que los servicios presentan un excedente que debe ser tratado».
Por último, el secretario general de USO-Rioja considera que con este plan de choque, el Ministerio «reconoce que hay una situación crítica» y, en este sentido, alerta de que «la herida es tan grande que no valen los parches, sino políticas activas y una inversión seria en sectores tecnológicos para lograr empleo estable».













