Un tríptico pintado por Francis Bacon a raíz de la muerte de su amante George Dyer, que se suicidó en un hotel parisino en 1971, se quedó ayer muy cerca de batir el récord del artista al adjudicarse en Londres por 26,3 millones de libras (unos 35,2 millones de euros).
Pese a la expectación generada, la obra, titulada
Tríptico 1974-1977
, no superó en una puja de la casa Chistie's la marca de Bacon (1909-1992), que ostenta su
Estudio del Papa Inocente X
(1962), subastado en mayo pasado en Nueva York por 52,6 millones de dólares (26,5 millones de libras).
La obra, considerada por los expertos una de las más misteriosas pintadas por Bacon en los años 70, fue el último de los conocidos como
trípticos negros
ejecutados por el artista tras el suicidio de su amante. Dyer, con quien Bacon mantenía una relación desde mediados de los años 60, se quitó la vida mediante una sobredosis de barbitúricos mientras estaba solo en la habitación del lujoso hotel parisino en el que se alojaba con el artista.
Los hechos ocurrieron la víspera de la inauguración de una retrospectiva sobre la obra de Bacon en el Grand Palais de París, un honor concedido sólo a otro artista vivo, su héroe Pablo Picasso.
El trágico suicidio de su amante dejó una profunda impronta tanto en ésa como en otras obras posteriores del artista anglo-irlandés, nacido en Dublín en 1909 y fallecido en Madrid a los 82 años.
En los cuatro
trípticos negros
dedicados al que fuera su amante, Dyer aparece representado en el umbral de entrada a un vacío oscuro y su figura desnuda está acompañada por sombras que parecen rodearle y obsesionarle.
Con sus imágenes de siniestros paraguas negros y la figura desnuda del amante retorciéndose en una playa desierta y siendo vigilado, en el panel central, por dos rostros casi orwellianos, el cuarto tríptico, el subastado ayer, marca un punto de inflexión en la obra de Bacon tanto por el tema como por la apertura del paisaje.