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RSS | ed. impresa | Regístrate | Miércoles, 22 octubre 2014

Sociedad

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Láser verde para la próstata
Este tipo de intervención presenta numerosas ventajas sobre la cirugía tradicional
05.02.08 -

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Láser verde para la próstata
El láser verde convierte en vapor de agua la zona de tejido prostático adenomatoso en la que actúa. / ABC
En un artículo reciente comentaba en estas paginas la inevitable evolución que con el paso de los años presenta de la próstata en el varón, de tal manera que todos los varones en mayor o menor medida vamos a padecer, con el paso de los años, de la próstata, y hacía una comparación sencilla con el problema que para ver de cerca a todos nos acaba por afectar. Lo que voy a comentar en estas páginas es un final feliz para esta historia. Y este final feliz se llama láser verde.

No todas las próstatas van a necesitar ser operadas. Pero aquellos varones que necesiten tratamiento con pastillas, que comiencen a notar los síntomas tipos del prostatismo como son el tener que orinar muchas veces, notando dificultad para vaciar la vejiga y no quedándose a gusto una vez que se ha acabado de orinar, que empiecen a levantarse por la noche más de dos veces, han de pensar que una cuarta parte de ellos precisarán operarse de la próstata.

Todas las operaciones de próstata que desde hace más de un siglo se hacen van dirigidas a vaciar, a extraer de una manera o de otra el crecimiento de tejido que dentro de la próstata se produce. Algo así como si quisiéramos de una naranja quitar los gajos, manteniendo intacta la piel. Los gajos de naranja son el equivalente al crecimiento adenomatoso de la próstata, y la piel es el equivalente a la glándula prostática que hemos de mantener, para poder orinar por su interior. Los gajos obstruyen por tanto el paso de orina y es lo que hay que eliminar.

Este vaciado de la próstata se ha realizado de muchas maneras con mayor o menor éxito. Bien sea abriendo la cápsula prostática y extrayendo con el dedo el tejido que ha crecido en su interior, o desde dentro de la próstata ir cortando el tejido adenomatoso que no siendo necesario, se ha ido desarrollando con el paso del tiempo.

De una manera o de otra después de la intervención hay que llevar entre 5 y 7 días una sonda de grueso calibre para lavar la zona operada, siendo frecuentes los sangrados y estando asegurada la incomodidad y el dolor. Asimismo, hay que señalar que en algunos casos se producen después de la intervención pérdidas de orina y trastornos en las erecciones.

Avances técnicos

Esta temida intervención de próstata se ha tratado siempre de evitar y es entre otros el motivo por el que muchos varones siguen sin consultar a su urólogo y sin hacer las revisiones de la glándula prostática, que se consideran obligatorias desde los 45 años. Pero los avances técnicos van poco a poco realizándose y después de muchos intentos fallidos por fin se ha dado con otra solución distinta a todo lo que hasta ahora se dispone para eliminar este tejido prostático innecesario y curar el crecimiento anómalo de la próstata.

La solución se llama láser verde. El láser es una luz especial de un solo color. Si la luz es muy intensa sabemos que calienta la zona sobre la que se enfoca y esto llevado a la máxima situación pensable vaporiza, convierte en vapor, en gas, la zona sobre la que se ha apuntado el haz de luz.

Desarrollar una luz especial que tenga la suficiente intensidad y que sea del color adecuado para conseguir convertir en vapor la próstata y solo la próstata ha sido el fruto de muchos años de investigación y múltiples pruebas fallidas, pero que al final han alcanzado un final feliz.

El láser verde convierte en vapor de agua la zona de tejido prostático adenomatoso sobre la que se apunta. La fibra de láser verde envía un haz de luz roja, parecido a los punteros láser, que señala la zona exacta sobre el que se esta apuntando en este momento, y cuando se acciona el láser verde, este vaporiza en un profundidad de entre 2 y 4 milímetros todo el tejido prostático. Parece magia, pues la zona de glándula prostática enferma va desa- pareciendo delante de nuestros ojos. No hay sangrado, no se pueden lesionar otras estructuras. Es el final feliz para las personas que necesitan operarse de próstata.

Otra de las ventajas que presenta el láser verde es el tiempo de estancia hospitalaria, siendo este menor de 24 horas. Al día siguiente de la intervención se va el paciente a su casa, sin sonda vesical.

Hoy por hoy es lo más moderno que en cirugía de próstata se dispone y su eficacia la avalan más de doscientos mil pacientes intervenidos en todo el mundo.

El hecho de que no haya sangrado hace que sea el tratamiento de elección para personas que por un motivo u otro, tomen medicamentos para hacer más líquida la sangre o padezcan de problemas cardiacos, vasculares o pulmonares.

Toda aquella persona que por miedo, no se haya decidido a consultar para ser estudiada tanto su próstata como su vejiga, debe saber que ahora se dispone del láser verde. Si necesita ser operado de la próstata y tiene miedo al sangrado, a tener que ser operado del modo tradicional, puede optar por el tratamiento con láser verde, que le va a resolver los síntomas de prostatismo de manera igual de eficaz que con los métodos que en este momento disponemos, pero con las tremendas ventajas que supone no tener sangrado y no tener que estar ingresado mas allá de 24 horas.

El láser verde, por tanto, pone el futuro de las operaciones de la próstata en nuestras manos.
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