«Ya el año pasado ocurrió algo similar», explica Paulino de la Rosa, responsable de la estación. «Fueron un verano y un invierno muy secos pero que se 'arreglaron' en primavera, cuando llovió bastante más que lo habitual», prosigue. Ésta podría ser la única solución posible para enmendar un año que, a nivel pluviométrico e hídrico, está dejando mucho que desea. «En el 2007 se repartió muy mal la lluvia y desde abril, cuando se registraron más precipitaciones, hasta ahora hemos acabado el superávit de agua existente», asegura De la Rosa.
Alerta amarilla por nieve
Eduardo Román, meteorólogo, coincide en el análisis pero prevé que febrero pueda paliar la sequía, que en La Rioja ya se deja notar ostensiblemente en pantanos y embalses. Ayer cayeron las primeras lluvias, con 1,4 litros por metro cuadrado registrados en Logroño, y hoy también hay posibilidad de precipitaciones. Además, La Rioja ha entrado en nivel amarillo de alerta, el más bajo de la escala, por nieve y vientos. Sin embargo, es a mediados de mes cuando se prevén más nevadas.
«Las predicciones señalan que durante febrero va a haber dos entradas de olas de frío, una alrededor del día 10 y otra a finales de mes que, si llegan por el Atlántico, podrían dejar lluvias y paliar las carencias», indica Román. Además, este invierno seco se suma a otros dos anteriores y «eso resulta un poco preocupante porque podría comenzar un cambio de ciclo», prosigue.
Cereal maltrecho
La sequía, de momento, afecta especialmente a La Rioja media, puesto que La Rioja Baja, tradicionalmente menos lluviosa, contó con fuertes nevadas que han restado gravedad a la situación. Los agricultores cerealistas se llevan la peor parte de la situación. Trigo y cebada han germinado pero no pueden crecer por falta de agua y la cosecha está a punto de perderse. «Tenemos que esperar, pero si no llega la lluvia no podemos hacer nada. Es inviable volver a sembrar porque sería tirar las semillas», explica Rafael Ponce de León, de Alberite. «Este año se había sembrado mu-cho porque el cereal se pagó a buen precio el pasado año, pero si sigue así igual no hay cosecha», apunta José Luis Pisón, de Murillo.












