
LA CIBERTECA
Para paliar esta carencia, Fundarco y Cáritas Diocesana gestionan una ciberteca en la parroquia de los Jesuitas de Logroño, proyecto que se encuadra en otros talleres formativos (costura, cocina) que permiten a los inmigrantes conseguir habilidades para mejorar su integración.
Gracias a la desinteresada labor de los ocho voluntarios con los que cuenta la entidad, la ciberteca funciona desde febrero del 2006 con el objetivo de «acercar las nuevas tecnologías a los colectivo con más dificultades», explica José Luis Pinilla, párroco de Jesuitas. Y es que, además de para los inmigrantes, las puertas de esta sala de ordenadores se abren también para mayores o para jóvenes que necesitan formación.
El monitor del grupo, el argentino Alfredo González, resalta que en las clases prácticas se navega por Internet, pero también se aprenden programas como Word o Excel, necesarios en muchos casos para acceder al mercado laboral. Y en cualquier caso, se familiarizan con las tecnologías, imprescindibles en cualquier empleo administrativo. «Por suerte», dice González, «con la ciberteca conseguimos que los inmigrantes se relacionen y que se integren en rutinas para que no se abandonen a sí mismo cuando, por ejemplo, se quedan en el paro».
Los miembros de la clase aprovechan estos ratos de Internet para las más diversas finalidades. Casi todos ellos coinciden en visitar páginas como www.larioja.com para conocer las noticias de la región donde residen. Además, Gloria, de Bolivia, lee los periódicos de su país para estar pendiente de lo que sucede allí. O la mexicana Lili, que ha trabajado en la venta de cosméticos, deja su currículo en portales de empleo buscando otra oportunidad. Como José Luis, de Bolivia, que se pone en contacto con posibles contratadores.
Por la ciberteca de Jesuitas han pasado en los dos últimos años unos 300 alumnos de más de 20 nacionalidades. Las instalaciones también han servido de base para los campamentos urbanos que desarrolla Cáritas durante los veranos. El presupuesto de los talleres formativos de la oenegé para el 2008 asciende a unos 12.000 euros.











