- ¿Qué dimensiones alcanza el rosco que llevará a la catedral?
- Es un rosco de dos metros y medio por dos metros y está hecho con margarina, azúcar, huevos, aceite y harina.
- ¿Cómo surgió la idea de ofrecer una degustación del producto?
- Hace 10 años que llevo el rosco a la catedral el día de San Blas. La idea surgió de la asociación de Amigos de la Catedral, con la finalidad de que la gente pudiese colaborar, mediante donativos, en diferentes reparaciones del templo. Se pensó hacer un rosco grande y ofrecer pedazos al público. Además, se quería potenciar y dar un mayor auge a la fiesta.
- La tradición pinta ya muchas canas.
- En Calahorra y en toda la comarca se han hecho roscos de San Blas desde siempre. Todavía recuerdo cómo, hace unos cuarenta años, las mujeres venían a hacer sus roscos a la panadería. También hacían mantecosas. Cada una llevaba sus huevos, su aceite, su manteca... Hoy se compran en las panaderías o pastelerías.
- ¿Los roscos que se hacían entonces se llenaban también de caramelos y golosinas como en los de ahora?
- No había tanta decoración, pero el rosco sí que llevaba el blanquete de azúcar.
- ¿Qué adornos suele pedir el cliente?
- Es habitual que te pidan poner el nombre de los niños, aunque tenga quince días o un mes. Es curioso porque a esa edad a quien más ilusión le hace ver el nombre del niño es al abuelo.
- ¿Es cierto que el producto bendecido en San Blas cura los males de garganta?
- Depende de la fe de cada uno. Es una fe popular que, por supuesto, tiene su validez.





