
Cientos de personas llegaron a sus instalaciones, en el corazón de la localidad del Cidacos, para saborear las más de 3.000 rebanadas tostadas, bañadas en aceite recién escurrido en frío y regadas de azúcar repartidas en una agradable tarde por la Asociación de Amigos de la Historia de Préjano.
Y además de degustar la dulce merienda elaborada como la preparaban nuestros abuelos, esta duodécima edición tuvo como gran aliciente para los amigos y visitantes poder ver en funcionamiento toda la maquinaria del trujal, como lo ha hecho durante todo este siglo en el que pasó a manos municipales.
Y junto a los afanados miembros de la asociación con sus buzos blancos preparando las brasas o untando las rebanadas, también estuvieron presentes los miembros de la oenegé Huauquipura Rioja con artesanía ecuatoriana a favor de sus proyectos en Sucumbíos.












