Todo parece indicar que la extinción de la salamandra en La Rioja es muy reciente (apenas 40 años), y que puede tener varias causas a la vez y estar influida por problemas de índole global. El calentamiento de la tierra puede ser el causante de la reducción de su área de distribución por la desaparición de masas de agua apropiadas para la cría. Aunque también puede ser que esté influyendo -como sucede con otros anfibios de todo el mundo- la reducción de la capa de ozono y el consecuente incremento de la radiación ultravioleta. Este fenómeno afecta de manera especial a los anfibios adultos por tener la piel desnuda, y también a sus huevos, embriones y larvas que, al poseer envueltas transparentes y vivir en aguas poco profundas, son alcanzados por los rayos ultravioleta con mayor facilidad.
«Hoy se calcula que nada menos que el 20% de las 4.300 especies de anfibios que pueblan el Planeta están amenazadas de extinción -recuerda Zaldívar-. Son razones para la reflexión que no debemos olvidar tampoco en esta Comunidad».





