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RSS | ed. impresa | Regístrate | 7 octubre 2008

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Un equipo de verdad
Un gran Logroñés Club de Fútbol vence en casa a la Ponferradina, el líder
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Un equipo de verdad
TRABAJO. Pulga Herrero estuvo ayer batallador y le fue anulado un gol polémico en el minuto quince, aunque al final, fue retirado con problemas físicos. / JUAN MARÍN
Pues va a ser verdad. El equipo que en verano nos vendieron para hacer algo más que luchar por evitar el descenso -el Logroñés CF-, ayer ofreció sus virtudes. No era fácil hacerlo, pues llegaba el líder, pero la Ponferradina no fue para tanto y los de Rafa Sáez, además, estuvieron enormes.

La Ponferradina se mostró como los hombres apuestos, embaucadores, conquistadores, que intentan atrapar a la guapa a base de sonrisas y engaños. El Logroñés CF, mientras, fue ese equipo menos agraciado, pero que trabaja durante toda la noche para lograr que la rubia despampanante acabe en su cama.

Así se vio claro desde el inicio. Los rojiblancos comenzaron con la posesión del balón, con un dominio casi abrumador al que sólo le faltaba ser decorado con ocasiones. Mientras, los bercianos se fueron echando atrás. Confiando, como los guapos repelentes, en que bastaría un gesto, una sonrisa, para recuperar la atención de la chica. Ya se sabe cómo son este tipo de hombres: te descuidas y te roban la chica y la copa.

Durante la primera parte el Logroñés CF creció poco a poco. Se fue construyendo sobre sí mismo y comenzó a llegar con peligro. La mejor ocasión en estos primeros 45 minutos sucedió en el 15, cuando Cabrero repelió un gran disparo de Garai. La pelota le quedó muerta a Pulga que la empujó a gol, pero el asistente señaló fuera de juego. Es decir, el embaucador, el guapo, el Clooney del partido, había dejado al normalito, al más bien feo, darle un beso a la guapa para, de inmediato, arrebatársela y llevarla a la pista a bailar otra vez.

Lo cierto es que ese gol hubiera hecho justicia a la meritoria primera mitad del encuentro. La sorpresa ya estaba empezando a ser Tornero. El jugador valenciano es, a juzgar por lo visto ayer, un acierto de la secretaría técnica. Aporta verticalidad, desequilibrio y calidad por la banda derecha, algo de lo que carecía hasta ahora el conjunto rojiblanco.

Sin noticias de la 'Ponfe'

¿Y la Ponferradina, qué? Pues casi sin noticias de ella durante todo el partido. Vale que los bercianos pueden tener como excusa las ausencias de De Paula e Irurzun, sus dos delanteros. Pero el resto del equipo estuvo desaparecido. Muy lejos de lo que se espera de un líder.

Tras la reanudación, el partido siguió igual, con el dominio incontestable del Logroñés CF. El equipo, además, ganó en confianza con cada minuto. Se lo fue creyendo. Cada vez se vio con más posibilidades de que la guapa le eligiera a él.

La gran virtud del Logroñés CF ayer fue su gran funcionamiento como equipo. Nadie estuvo por debajo del siete. Quizá Vilches, pero no por demérito, sino porque apenas tuvo trabajo. Los centrales, sin casi problemas, al igual que los laterales. Marcos y Alberdi tomaron el mando y timón del partido, mientras Salcedo y Tornero pusieron el peligro en las bandas. Pulga trabajó a destajo entre líneas y, por último, Nacho Franco tuvo momentos excelentes.

Como el que vivió en el minuto 75. Cayó a la banda izquierda, colgó la pelota al primer palo y Tornero la remató a la red. El premio, el primer beso de la deseada, de ese mujerón con el que la mayoría de tipos normalitos sólo soñamos. La Ponferradina, además, se vio derrotada, lejos de un empate. Quizá por eso, por su falta de fe, un remate de Teo en el 76 se fue al larguero y no a la red. Porque los guapos pagan su chulería, sus artimañas de seducción.

Hubo tiempo para celebrar el adiós a los puestos de descenso, para el inaudito grito de '¿Logroñés, Logroñés!' en un partido del CF, para que Ederra dejara detalles de gran futbolista. Y, sobre todo, hubo tiempo para saborear la victoria de un equipo de verdad. De un normalito que hoy se ve más guapo en el espejo.

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