La familia de Betancourt se alegró de la liberación de la política pero pidió a la comunidad internacional no bajar la guardia en esta «carrera contra la muerte».
Rojas reconoció no haber tenido noticias de Ingrid «desde hace tres años. Supe de ella y quedé muy preocupada por las pruebas de supervivencia». Sin embargo, dijo confiar en que con los mensajes enviados recientemente, «recupere su ánimo y su deseo de vivir».
La abogada y politóloga que en el 2002 prefirió ser secuestrada junto a su amiga explicó que fueron separadas «por razones de seguridad».
Al resto de los secuestrados les aseguró que «vamos a luchar por ellos, espero que me estén oyendo. Un saludo para Ingrid (Betancourt). Espero verlos muy pronto aquí».
La familia de Ingrid insistió ayer en la necesidad se seguir reclamando el regreso de todos los secuestrados. Yolanda Pulecio y Astrid, su madre y su hermana, agradecieron la mediación de la senadora Piedad Córdoba y del presidente Hugo Chávez. «Ojalá que esto continué y que entre los próximos liberados venga Ingrid. Las recientes imágenes mostraron que se necesita que Ingrid regrese a la libertad. Ella ha sufrido demasiado. Queremos tenerla de nuevo en nuestros brazos», declaró Pulecio a radio Caracol.
Reproches al presidente
Astrid, por su parte, insistió en la necesidad de que Álvaro Uribe «se ponga la mano en el corazón» para buscar la liberación del resto de secuestrados pero criticó la forma en que reveló el paradero de Emmanuel.
Desde París, el diplomático Fabrice Delloye, ex marido y padre de los hijos de Betancourt, lanzó un llamamiento a «no bajar los brazos», actuar con «urgencia extrema» para recuperar a Ingrid antes de que sea demasiado tarde y a que «todas las partes» trabajen para que se reanude el dialogo entre Uribe y las FARC.
«Hemos franqueado una etapa con el rescate de las políticas Clara Rojas y Consuelo González de Perdomo, pero no podemos bajar los brazos», declaró en una concurrida rueda de prensa en París el ex marido de Betancourt, Fabrice Delloye. El «estado físico» de la ex candidata presidencial «debe incitar a todas las partes» a actuar, porque la «urgencia es extrema». «El diálogo» entre el presidente colombiano, Álvaro Uribe, y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia «debe reanudarse», recalcó Delloye .
La puesta en libertad de las dos rehenes es una prueba de que el tono entre el presidente venezolano, Hugo Chávez, y Uribe, «se ha suavizado», dijo el ex diplomático, que instó a dar continuidad a «esta voluntad de reconciliación».
Puesto que ha sido el «papel primordial» que ha desempeñado el presidente francés, Nicolas Sarkozy, y «la mediación» de Chávez lo que han posibilitado este «gesto unilateral» de las FARC, reclamó a la comunidad internacional que «se movilice» en torno a estos dirigentes.
Ganar
La «unión» de Chávez, Sarkozy, de los presidentes brasileño, Luiz Inacio Lula da Silva, argentina, Cristina Kirchner, y de Estados Unidos «debe llevar a todas las partes a comprender que tienen mucho que ganar», insistió el ex marido de Betancourt.
Retomó la idea propuesta por los intermediarios europeos en el conflicto colombiano -Francia, España y Suiza- de crear durante 45 días una fuerza de interposición internacional en los municipios de Pradera y Florida, para que las FARC y Bogotá negocien un acuerdo humanitario.
Como la guerrilla colombiana insiste en que esa zona sea desmilitarizada y Uribe se niega tajantemente, la solución para Delloye es «sustituir» la presencia de los militares colombianos por esta fuerza internacional, una opción de la que dijo que espera que las FARC sean «convencidas» por Chávez.
Esa zona debería permitir la negociación de un intercambio de 44 rehenes de las FARC por unos 500 guerrilleros presos, la «única» salida para que los cautivos salgan de la jungla con vida, indicó por su parte el hijo de Betancourt, Lorenzo Delloye.
La «vida» de los cautivos ha recobrado su valor, ahora «ya no son considerados como mercancías», aseguró el hijo de Betancourt.












