El primer tipo de internamiento es el cerrado, en el que los chavales no pueden abandonar el centro a excepción de salidas programadas y permitidas por el juez.
El segundo, el semiabierto, permite realizar actividades que programa el centro o ir a estudiar a un centro. Y, el abierto, en el que desarrollan la vida fuera del centro pero pernoctan siempre en su interior.«Depende de la situación del menor, de lo que éste precisa para reformarse y también de la gravedad del delito», indica Solsona.
Desde la inauguración del centro 'Virgen de Valvanera', unos 150 menores han pasado por sus instalaciones (114 hasta julio). «Realizan un buen trabajo -indica Solsona- y el que ha pasado se ve disuadido para delinquir de nuevo porque es un colegio, pero con normas estrictas y al que no les gusta volver», concluye.











