
Según José Antonio Torrecilla, secretario técnico del sindicato agrario, «declaraciones de ese calado pueden hacer pensar a la opinión pública que los agricultores son los causantes del bajo nivel hídrico», cuando en realidad, asegura Torrecilla, «la causa de que los pantanos estén como están es una clamorosa falta de previsión».
El secretario técnico de Asaja advierte de que «la sequía no ha venido de repente». «Hace muchos meses que se venía diciendo que este iba a ser un año de pocas lluvias», explica, «y nadie ha tomado medidas preventivas».
En lugar de eso, dice Torrecilla, «se han desembalsado muchos millones de metros cúbicos de agua sin que fueran necesarios». Ese agua «ha ido a los ríos a los que se ha vertido, que ahora están muy por encima del caudal ecológico necesario para la fauna fluvial».
Este panorama que pinta Torrecilla se ha generado «con el beneplácito de las autoridades medioambientales responsables del control del agua, que han hecho oídos sordos a las opiniones de los responsables del mantenimiento del agua, que ya hace tiempo aconsejaban disminuir los desembalses».
José Antonio Torrecilla insta a las autoridades medioambientales a que «conserven por todos los medios el agua que todavía tienen» y a «que piensen que el agua es un bien muy preciado para todos, también para los agricultores».
Según los últimos datos facilitados por la Confederación Hidrográfica del Ebro, el pantano de Mansilla, que tiene capacidad para 68 hectómetros cúbicos de agua, apenas acumula 13 (el 19%). Por su parte, el pantano González Lacasa se encuentra al 18% de su capacidad; y el de Mansilla, al 37%.












