Saltar Menú de navegación
Hemeroteca |
RSS | ed. impresa | Regístrate | 4 diciembre 2008

Región

Estás en: larioja.com > La Rioja > Región
REGIÓN
Una nueva vida
10.01.08 -

Cerrar Envía la noticia

Rellena los siguientes campos para enviar esta información a otras personas.

Nombre Email remitente
Para Email destinatario
Borrar    Enviar

Cerrar Rectificar la noticia

Rellene todos los campos con sus datos.

Nombre* Email*
* campo obligatorioBorrar    Enviar
A los 21 años, antes aún de terminar la carrera, empecé a dar clases en un colegio de monjas de Zaragoza. Trabajar me parecía tal regalo del cielo que no me importaba nada tener que aguantar la incomprensión de parte de mi familia (mis padres, no, por supuesto) y las sonrisitas de mis amigas que hacían ostentación de su vida cómoda y frívola y me tenían por tonta. Unos pocos años después me casé, vine a vivir a Logroño y la tarea de criar a cinco hijos, de ayudar a mi marido en la consulta y ejercer de ama de casa con toda la ilusión del mundo, me llenó por completo. Pero en cuanto tuve la oportunidad, volví a trabajar como interina y, enseguida, aprobé las oposiciones a profesora de Instituto. Luego vinieron los años dedicados a la política, convirtiéndome en lo que los compañeros llaman 'desertor de la tiza', y, al desaparecer mi partido, la vuelta a la docencia. Pero la enseñanza había cambiado mucho, se había perdido disciplina y autoridad, yo tampoco era la misma y, dada la oportunidad que me daba la ley de poder jubilarme a los 60 años, no lo dudé un momento.

«Te vas aburrir», «no te vas a encontrar», «se te va a caer el mundo encima» eran las frases que escuchaba continuamente. Pero yo sabía que no. Me consideraba cumplida con la sociedad y me ilusionaba la idea de vivir mi vida, de cultivar aficiones que siempre me había negado. Me esperaban mis nietos, que me dan alegrías muy especiales; me esperaba el jardín de nuestra casita de Tricio donde las flores lloraban mi abandono; me esperaban miles de libros por leer; me esperaban el caballete, los pinceles y los óleos. Quería probarme como escritora y como pintora. Cuando vi publicado mi primer libro sentí tanta emoción como cuando tuve mi primer hijo. Cuando hice la primera exposición de mis cuadros, sentí la ilusión del primer amor. Acudo a cuantas propuestas me hacen de charlas, conferencias, tertulias de radio, presentaciones de libros... Voy al cine y al teatro. Una vez al mes retomo Madrid porque pertenezco a la Junta Directiva de la Asociación de Exparlamentarios y allí curo con mis compañeros la nostalgia de la política intentando arreglar el mundo sin broncas partidistas ni expectativas electorales. Viajo con mi marido, con mis hijos o con amigas... Pero lo más importante de todo es que lo que hago es porque me gusta. Es como una vida libre después de una vida obligada. Seguramente, ésta será mucho más corta que la anterior; por eso resulta más emocionante estrenarla y saborearla cada día.
Opina

* campos obligatorios
Listado de comentarios

Encuesta

¿Piensa reducir sus gastos en las próximas Navidades?

Vocento
SarenetRSS