
REQUISITOS
El paso, consensuado por los ministerios de Agricultura y Trabajo y el conjunto de las organizaciones del sector en el denominado 'Pacto de Toledo' de octubre del 2005, trata de superar y mejorar las prestaciones del régimen vigente hasta el 2007. Un sistema «obsoleto» que se basaba en el líquido imponible de la explotación mediante contribución rústica o pecuaria, de forma que todos los agricultores iban pagando la misma cantidad y en el momento de la jubilación las pensiones eran «ridículas».
La diferencia básica estriba en que ahora se cotiza a la Seguridad Social por la base mínima del régimen de autónomos, pero a un tipo inferior. El sistema contempla también que el agricultor que pueda o quiera cotizar más para lograr mayores prestaciones por baja, invalidez o jubilación pueda elevar su base de cotización.
El cambio al nuevo modelo es de oficio después de un periodo de transición de cuatro años en el que se ha ido elevando la base de cotización hasta igualarla con la mínima del régimen de autónomos. No obstante, se deben cumplir otros requisitos como tener 18 años, ser titular de una explotación agraria y que la mitad de la renta total proceda de actividades agrarias u otras complementarias como venta de productos, artesanía o casas rurales, entre otros.
Tanto UAGR como ASAJA y UPA coinciden en que de esta forma se cumple una «vieja reivindicación» adaptando la protección social de los agricultores por cuenta propia al resto de trabajadores, pero manteniendo el carácter específico de su actividad.












