Los hechos sucedieron en una finca rústica del 'Camino Viejo' de Lardero, propiedad de dos hermanos que un día descubrieron que el acusado había entrado en sus terrenos y se negaba a abandonarlos. Lejos de hacer caso a los propietarios de la finca, el hombre se puso a labrar la tierra y a realizar obras de ampliación de una caseta.
El juez ha estimado que el acusado presenta «una alteración del contenido del pensamiento que supone una completa anulación en su capacidad de comprender la realidad» y ordena por ello que reciba asistencia psiquiátrica.












