Si tenemos en qué momento se producen estas caídas, el riesgo aumenta con la edad, así en los ancianos con edad comprendida entre los 80 y 85 años, el riesgo de tener una fractura por caída es de un 30%. Según los cálculos de estadística, se puede prever que dentro de 30-40 años se duplique el número de pacientes seniles con fracturas de este tipo.
Las fracturas se pueden producir en cualquier parte del cuerpo pero las estadísticas nos hablan de mucha mayor frecuencia en muñecas, vértebras, cadera y en hombro (extremidad proximal del húmero).
Fractura de muñeca
Es la más frecuente pues en las caídas hacia delante, al tropezar, pérdida de equilibrio, etc., lo primero que se echa es la mano y ésta recibe el golpe y en consecuencia en huesos ya debilitados por la osteoporosis, patológica o natural, sufre la fractura. En estas fracturas en rara ocasión se necesita la operación pero en algunas ocasiones si la reducción de urgencias no resulta satisfactoria y la zona articular queda deformada con angulación anormal se precisa también la cirugía.
Esta fractura, en algunos pacientes provoca una limitación para el uso de la mano, comer, asearse, peinarse, hacer sus labores de casa, etc y provoca una dependencia familiar. Algunas personas, más animosas o mas ágiles siguen pudiendo realizar la mayoría de sus necesidades a pesar de la limitación de la escayola. Estas fracturas, a pesar de que hayan sido reducidas bien pueden tener desplazamientos secundarios y secuelas con deformidades mas o menos marcadas aunque rara vez provocan limitaciones importantes.
La fractura de húmero/hombro se da una situación parecida pero con más limitación al tener inmovilizado todo el miembro superior. A veces también precisa cirugía.
En lo referente a las fracturas vertebrales, tenemos que puntualizar que de ellas casi nadie se escapa a lo largo de la vida, provocan limitación del movimiento por el dolor. Con analgésicos y diversos tipos de corsés se controla relativamente bien el dolor y pasadas las primeras semanas, la mayoría pueden valerse por sí solas.
Hay que tener en cuenta que las fracturas vertebrales se dan casi en un 20% de mujeres mayores de 50 años por los cambios secundarios a la menopausia asociado a otros factores. Si lo valoramos a los 65 años este porcentaje se da hasta un 30% y a los mayores de 85 años las fracturas vertebrales aparecen en más de la mitad. En algunas pacientes estas fracturas se dan en traumatismos de baja intensidad e incluso de forma silente y es en un estudio radiográfico realizado por otra causa cuando se detectan sin que la paciente haya tenido un cuadro clínico que lo haya justificado.
La disminución de altura de los pacientes ancianos se debe a estas fracturas/aplastamientos vertebrales lo mismo que esa posición agachado hacia delante o cargado de espaldas, ( cifosis y escoliosis senil). Es aquí donde los conocimientos actuales puestos a disposición de la medicina preventiva entran en función para prevenir estas situaciones desde que la paciente tiene la primera fractura por lo que se debe iniciar el tratamiento moderno de recalcificantes con modernas farmacopeas que frenen esta pérdida de masa ósea y que ésta sea de buena calidad.
Las necesidades de camas hospitalarias para este tipo de tratamientos ascienden al 20%. El gasto en nuestro país por este tipo de tratamientos hoy día se calcula en unos 600 millones de euros lo que nos da una idea de que, no sólo el peligro del anciano, sino también el trastorno familiar y el gasto social que supone nos obliga a poner todos los medios preventivos para mejorar en lo posible estas estadísticas.
Medidas preventivas
Merece la pena aconsejar algunas medidas preventivas para evitar en lo posible las fracturas. Aconsejo valoración tan simple como mirar si el paciente de edad necesita ayuda de bastones, andadores, protectores, etc. Para ello hay unas pruebas como:
1.- Todo paciente que no sea capaz de mantenerse de 10 a 12 segundos a «la pata coja» y no sea capaz de caminar en línea recta haciendo marcha de «punta tacón» indica que tiene perdido el equilibrio y sería aconsejable una ayuda de tipo bastón o andador como decía más adelante.
2.- La mayoría de caídas son en el domicilio por lo que se aconseja sujetar bien alfombras o retirarlas, colocar asas en duchas y bañeras, tener una buena iluminación sobre todo cuando por la noche se sale de la cama, no subirse en sillas, etc.
3.- En la calle cuidado con los escalones, al cruzar viales, subir o bajar de transportes, etc.
4.- Los ejercicios de rehabilitación y musculación como ejercicios de gimnasia en agua o cualquier tipo de gimnasia son una gran ayuda para lo que estamos hablando y aconsejo a los ancianos que se apunten a este tipo de actividades que hoy se dan en algunos centros sociales.
No sientan apuro o vergüenza de llevar un bastón. Más vale prevenir.





