Entre los bienes sustraídos ese nueve de enero del 2007, la sentencia destaca dos ordenadores portátiles, más de 1.200 euros en distintas monedas, dos teléfonos móviles, un radiocasete, una cámara de fotos y un chaquetón.
Apenas dos días después, el acusado fue detenido por otro delito de robo mientras portaba el mismo chaquetón hurtado en la vivienda de la calle Portales.
La sentencia considera al acusado culpable de un delito de robo con fuerza en las cosas, además de contar con el agravante de reincidencia, por lo que le condena a los dos años de cárcel.












