La iglesia de San Blas, la ermita de San Juan del Campillo, el convento de San Agustín, el Muro del Carmen y el Muro del Cervantes... Todos estos nombres les suenan a los logroñeses a barrios, calles y mercados de hoy en día. Pero encima de estas relativamente nuevas construcciones, existió en los siglos XVI, XVII y XVIII una ciudad llena de patrimonio ya extinguido. Máximo Ramírez, cartero y artista, ha recuperado todas aquellas antiguas edificaciones en el precioso belén que preside durante la Navidad la Iglesia de Palacio. Un paseo privilegiado por el Logroño de la Edad Moderna.
Desde hace diez años, Ramírez se encarga de levantar un belén con motivos riojanos. En ocasiones anteriores, se había inspirado en el Camino de Santiago, en el Hospital de Peregrinos de Navarrete o en el Revellín. Esta vez, el joven ha tratado de reconstruir una ciudad que todavía se circunscribía al interior de las murallas. Ramírez no se ha ceñido a un momento concreto, sino al conjunto de los tres siglos «para poder mostrar toda la riqueza que tuvo Logroño». Así, por ejemplo, conviven las torres de La Redonda, del siglo XVIII, con partes de la muralla que cayeron antes.
«En aquella época, los edificios más grandes de la ciudad eran los religiosos», cuenta Ramírez. Reproducidas hasta el detalle, aparecen el convento de la Santísima Trinidad, el de Santa María de Valbuena (o Valcuerna), el Palacio Episcopal, el colegio de los Jesuitas (posteriormente, Seminario derribado en 1934) y la iglesia de Santiago con su chapitel desaparecido: el Ebro siempre está de fondo. Pero además, se muestran otros elementos de arquitectura civil de la época, como el castillo defensivo junto al puente, el coso (junto al convento de San Francisco) donde se desarrollaban las corridas de toros o la puerta del Revellín, llamada también puerta del Camino o de Carlos I. El portal se encuentra ubicado en una reproducción de la puerta de Santa Juliana. De todas estas edificaciones, apenas quedan restos arqueológicos que salen a la luz cuando se realizan excavaciones.
Por méritos propios, el belén de Palacio se ha convertido en una de las atracciones imprescindibles de la Navidad. El Ayuntamiento de Logroño le ha concedido a Máximo Ramírez el primer premio dentro de la modalidad de Centros.