
Hoy, casi cien años después, la cita abre el libro
Su autora, la investigadora agregada del Instituto de Estudios Riojanos (IER), María Pilar Salas Franco, ha dedicado siete años a estudiar esta materia: primero como investigación solicitada en el 2000 por los dos anteriores presidentes de la Asociación, Luis Sáez Angulo y Luis Enrique González de Garay, «para que historiase -cuenta el actual, Javier Alonso- una Asociación a la que pertenecíamos pero de cuyos orígenes casi nada sabíamos, con etapas bastante subterráneas y de escasa o nula actividad» Después como tesis doctoral y finalmente como ensayo.
Negro sobre blanco
Todavía han quedado etapas en la sombra: «Apenas hay noticias de la Asociación del 13 al 24 -explica Salas-; tampoco se sabe nada después del 39, tras la guerra, no llega a disolverse, pero no consta actividad; y ya a partir del 44 empiezan a ser frecuentes las llamadas 'verbenas de la prensa'».
Pero el trabajo arroja luz sobre buena parte del camino andado, también sobre sus rincones más ominosos, como la depuración en 1940 del periodista Cayetano Melguizo, redactor jefe de la entonces Nueva Rioja (tras la fusión en 1938 de los dos periódicos de la ciudad, La Rioja y Diario de La Rioja, como consecuencia de la Ley de Prensa de Serrano Suñer), apartado de su puesto por su desafección al régimen.
«Es difícil imaginar -escribe Salas-, recién acabada la guerra, la humillación social y personal que debió de suponer para un destacado periodista de una pequeña ciudad de provincias la retirada de su carnet profesional, pues no debemos olvidar que a su vez era funcionario municipal, presidente del Ateneo Riojano y de la Asociación de la Prensa de Logroño». El caso Melguizo se toma en el libro como prueba de que «también en Logroño se ejerció la represión» contra la prensa.
Se fija después en la actividad de la Asociación durante la dictadura, marcada entonces, como en general la práctica periodística, por el franquismo, la falta de libertad, las imposiciones del régimen y el ejercicio de la censura. Así cuarenta años.
Y recala finalmente en la transición y la democracia, época de libertades, autonomía y expansión para la prensa, también la de mayor protagonismo de su Asociación, pero también época de precariedad laboral y dirigismo informativo. Y, entre otras consideraciones, concluye Pilar Salas: «Esta compleja realidad de los actuales medios de comunicación de masas también debe hacernos reflexionar para que los periodistas del siglo XXI puedan seguir ejerciendo su labor con una deseable libertad de expresión que garantice una información veraz».





















