
«Desde los egipcios se sabe que el oro, que sale de las entrañas de la tierra, trae energía, suerte y equilibra el organismo», cuenta el empresario Fernando Alonso, promotor de este nuevo El Dorado. El oro se utiliza en culturas milenarias como la coreana y la japonesa para decorar los pescados, entre ellos, el sushi.
Por ahora, las ensaladas constituyen el más popular de los productos Aurum (El Corte Inglés venderá hasta 100.000 bolsas durante estas Navidades), pero el negocio se completa con licores, perfumes y hasta champús, que se exportan a países como Rusia, China, Reino Unido, Estados Unidos y Emiratos Árabes a través de tiendas de lujo. En enero, la empresa sacará al mercado whisky y champán, buscando siempre un público selecto que sabe apreciar esta otra forma de joyería.
El proceso para transformar el oro puro en copos comestibles comienza machacando los lingotes con un mazo entre dos pieles de vaca. Poco a poco, el duro metal precioso se reduce hasta quedarse al final en unas migas, que una vez molturadas, ya son comestibles. El cuerpo elimina el oro a las dos horas de ingerirlo, así que uno puede comer todo el que su estómago y su bolsillo le permitan.












