- Es un tema muy complejo. Al fin y al cabo se trata de financiar un periodo de jubilación cada vez más largo. Y ese es el principal problema que, a su vez, es una buena noticia: vivimos cada vez más, nos jubilamos antes y entramos cada vez más tarde al mercado de trabajo. Independientemente de que hablamos de pensiones privadas, públicas o del tipo de arreglo de que se trate, la situación exige que vayamos preparando la jubilación desde el punto de vista económico de manera muy consciente. Lo ideal sería que combinásemos el sistema público y privado.
- ¿Cuál es la situación del sistema público de pensiones?
- Está en un buen momento porque tiene muchos cotizantes gracias a la inmigración, y el número de pensionistas, hasta hace cierto tiempo, ha estado relativamente contenido porque se jubilaban las generaciones menos numerosas. A partir de ahora comienzan a jubilarse generaciones más amplias y, lógicamente, eso carga las finanzas del sistema. No obstante, seguirá produciendo superávit unos años. Ahora bien, las perspectivas a medio y largo plazo son muy complicadas porque el envejecimiento de la población implicará gastos muy importantes. Ahí es donde interviene la preparación para la jubilación a base del ahorro, de los planes de pensiones, que están ya en marcha en España y que necesitarán un impulso adicional a medio plazo.
-¿Cuándo habla del medio plazo a qué se refiere? Hay expertos que hablan del 2015.
-No, en el 2015 todavía tendremos una situación saneada. En mi opinión, sería después del 2020. Pero hasta cierto punto es irrelevante ese año crítico porque en los primeros años la insuficiencia financiera sería limitada. Ahora bien, entre el 2030 y el 2040 podríamos ver problemas muy serios de financiación, y en 2050 podríamos estar hablando de déficit del sistema de pensiones equivalentes al 6% ó al 7% del PIB y de una deuda acumulada superior al PIB, lo cual son ya palabras mayores. Pero tenemos margen de actuación.
- ¿Recomendaría aportaciones voluntarias a un plan de pensiones privado en un momento de subidas de tipos de interés, encarecimiento de la cesta de la compra...?
-No hay que alarmarse excesivamente. Es cierto que han subido los tipos de interés y los precios de los alimentos básicos, pero los españoles seguimos disfrutando de un nivel adquisitivo mayor del que nunca hemos tenido. Naturalmente hay unas circunstancias complicadas y será cuestión de unos trimestres que se despeje el horizonte. ¿Qué pasa? Que son opciones y a lo mejor tenemos que renunciar a diversos elementos de diversificación de consumo. Es cuestión de reformularnos nuestras cuestiones vitales. No vamos a dejar de mejorar, en absoluto, en nuestro nivel de renta, simplemente tenemos un problema de planificación financiera para la vejez. No podemos pretender vivir hasta los cien años y jubilarnos a los 60, entrando al mercado de trabajo a los 30. No hay dinero que soporte ese plan de vida. Si queremos llevarlo a cabo tendremos que ahorrar y mucho, y no confiar en papá Estado.
-¿Y más allá de lo que cada ciudadano pueda hacer en su caso particular, el sistema público necesita reformas?
-Sí, sin duda: la edad de jubilación. La gente debería poder jubilarse a la edad que quisiera, pero tras hacer las cuentas y asumiendo los costes de una decisión de jubilación muy temprana. Como eso no es así, porque la naturaleza humana nos llevaría a comportarnos más como cigarras que como hormigas, no cabe duda de que tiene que haber un cierto tutelaje, alguien tiene que decidir por nosotros. Y claramente la edad de jubilación en España hoy, a los 62-63 años, está por debajo de lo que las circunstancias futuras exigen. No nos tocará a la generación de los 50 años para arriba, pero desde luego los jóvenes tienen que saber que se tendrán que jubilar más tarde. Quién sabe si 68 ó 70 dentro de veinte o treinta años. Eso es ineludible. Luego hay una cuestión muy importante que también podemos hacer todos nosotros. Todos estos ladrillos que hemos acumulado durante tantos años (la riqueza inmobiliaria en España es formidable) no tiene sentido que vayan a nuestros hijos. Tienen que servir para nuestra jubilación. A nuestros hijos les daremos carreras, oportunidades... Pero no hay que dejarles viviendas. Así de sencillo, aunque pueda chocar a la cultura española.
-¿Cómo es la situación de España comparada con la de otros países europeos?
-Todos los países europeos desarrollados afrontan futuros parecidos en materia de insuficiencia financiera. Lo que pasa es que algunos han hecho más. Suecia y Alemania han avanzado mucho, Italia, aunque parezca mentira, ha tratado de hacer algo, Francia quiere hacer algo ahora y nosotros estamos muy contentos con la situación que tenemos, pero deberíamos hacer más.





