La iniciativa se centrará en los mediadores sociales de los hospitales y en trípticos escritos en diferentes idiomas e irá dirigida principalmente a los extranjeros del Norte de África, del África Subsahariana y de los países asiáticos. «Son los menos sensibilizados, sobre todo en comparación con los latinoamericanos», destaca Matesanz. En La Rioja, en el 2007, ningún inmigrante donó sus órganos, pese a que este colectivo representa más del 10% de la población.












