EN DATOS
Dos son los modos de aplicar la diálisis peritoneal. Por un lado, el mismo paciente puede introducirse el líquido (diálisis peritoneal ambulatoria). Pero en su modalidad más moderna, una máquina Baxter se encarga de está función (diálisis peritoneal automatizada). En cualquiera de sus ramas, la técnica representa un importante avance respecto a procedimientos anteriores, sobre todo «porque mejora la calidad de vida de los pacientes», según explica el responsable de Nefrología del Hospital San Pedro, Ángel Sánchez Casajús.
La diálisis peritoneal automatizada se ha convertido en una magnífica respuesta para muchas personas con insuficiencia renal crónica. Mientras el paciente duerme, una máquina cicladora cambia los líquidos del paciente: a través de un catéter, introduce en el cuerpo suero fisiológico enriquecido con bicarbonato, glucosa o aminoácidos y proteínas. Esta solución, a su vez, absorbe las sustancias desechables, como la urea, que el enfermo no puede eliminar por sí mismo. El paciente se conecta a la máquina tres o cuatro veces al día, según sus necesidades.
Los profesionales informan a los posibles beneficiarios y dan a elegir las técnicas, pero no todos los que sufren problemas de riñón pueden dializarse en sus casas. Antes deben cumplir una serie de requisitos. «No tienen que tener adherencias ni cicatrices en el vientre y no es recomendable en personas muy mayores», destaca el médico del San Pedro.
En cualquier caso, la diálisis peritoneal continúa siendo un tipo de tratamiento minoritario. Sólo el 3,5% de los pacientes la utiliza en La Rioja, un punto y medio por debajo de la media nacional. «Empezamos más tarde que el resto del país, pero en cuanto a nuevos pacientes, estamos en los mismos niveles», subraya Sánchez Casajús. La hemodiálisis (con 120 pacientes) y los trasplantes (161 personas se controlan en la actualidad tras haber recibido un riñón donado) se mantienen como las técnicas más usadas en la región.
- ¿Cómo explica los datos de La Rioja?
- La concienciación de la población y los medios técnicos y humanos son excelentes. Cabe recordar que el trasplante es la única parte de la medicina que no puede existir sin la colaboración de la ciudadanía, y en eso, esta región se encuentra a la cabeza. En ningún lugar del mundo se han alcanzado tasas de donación como aquí. La Rioja sirve de ejemplo en España, que por cierto, sigue siendo desde 1992 el país con más donantes, 33 por millón. Para el futuro, nos hemos marcado como objetivo llegar a los 40. Si toda España ascendiese a los niveles de La Rioja, los 3.500 o 3.800 trasplantes que se hacen al año subirían hasta más de 7.000 y estaríamos salvando alrededor de 4.000 vidas más que actualmente. Y eso que esta comunidad no cuenta con un servicio de neurocirugía, por lo que muchos trasplantes de riojanos tienen lugar en otras regiones.
- ¿Cuál es la tasa de negación de las familias?
- En el conjunto de España, se sitúa en el 15%, mientras que en La Rioja, en el año 2006 fue el 0%, y en el 2007 está en el 8%. Queremos reducir la tasa nacional a una cifra por debajo del 10%. La negación es un termómetro muy bueno para medir la predisposición de la gente a donar.
- ¿Cuáles son los principales motivos de rechazo en las familias que no quieren ceder los órganos de sus seres fallecidos?
- El principal motivo es la no comprensión de la muerte encefálica. Para muchas personas, alguien no fallece hasta que se para el corazón y eso impide el transplante. En el colectivo de los inmigrantes, también nos encontramos algún rechazo: algunas ramas del Islam no permiten los trasplantes, que tampoco están bien vistos en ciertas religiones orientales.
La gerente del Área Única de Salud de La Rioja, María Luz de los Mártires, destacó que «La Rioja ha experimentado en los últimos años un incremento muy significativo de donaciones de órganos, gracias a la solidaridad de la sociedad riojana y la profesionalización del personal sanitario del Servicio Riojano de Salud».
Durante el 2007, La Rioja ha conseguido una cifra histórica de 22 donantes, mientras que el año pasado se alcanzaron 11, superando también la media nacional. Se han extraído 54 órganos (28 riñones, 21 hígados, 2 pulmones, 3 corazones y 14 córneas). Por otro lado, se ha reducido el porcentaje de negativas familiares a la donación, el 8,3%, mientras que la media nacional se sitúa en el 10%.













