
«El gran problema es que muchos estudiantes no son capaces de entender un problema», explica José María Sampedro, profesor de Matemáticas y Ciencias en los cursos de Secundaria en el colegio concertado Rey Pastor, de Logroño. «Y, sin entenderlo, resulta imposible que lo resuelvan», prosigue.
Para este profesor, con décadas de docencia a sus espaldas, parte de la culpa puede venir de la influencia de la televisión que «da todo hecho», mientras que la lectura y la reflexión han quedado relegadas a un segundo orden.
Además, la entrada de las nuevas tecnologías en el ámbito de la educación supone «un avance», pero también «mucha simplificación». Los alumnos, con un ordenador, no tienen que plantearse la búsqueda de respuestas, sino pulsar teclas», asegura este docente. Sin embargo, reconoce que los profesores siguen intentando «mantener el nivel» mediante la exigencia continua.












