Con el tiempo he aprendido a no fiarme de más guías que las de la cuadrícula de estas páginas mientras mamporreo el Mac. Las guías y los guías sólo sirven, a la larga, para despistar el criterio propio, la capacidad de análisis, de crítica y de juicio; para mutilar, en fin, la libertad de elección del individuo, la más grande de cuantas libertades se pueden disfrutar... casi siempre.
Son guías lo que le sobran a cientos al problema del terrorismo etarra. Desde los profetas asesinos que emponzoñan corazones mientras prostituyen a cientos de jóvenes para su 'causa', hasta los políticos que hacen del asunto detritus para abonar sus intereses partidarios. Sin olvidar, claro, a visionarios
alcarazes
y de
todoslosantos
que se arrogan una autoridad caudillil para torpedear con argumentos sentimentaloides cualquier intento de unidad de quienes sí representan de verdad a los españoles, a todos. Entre ellos, también, a las víctimas de la estulticia etarra que, en el fondo, somos todos. Son estos guías, todos, los culpables del lamentable espectáculo de falsa unidad del miércoles en las manifestaciones cutres de Madrid y de media España; son los responsables de que un nieto tuviera que soportar a su abuela, en la tele, llamándole maricón a Zerolo. ¿Su abuela, mujer de misa, de rosario y confesor! Son los causantes de que un alcalde cabreado por el asesinato de un vecino responsabilice del crimen al Gobierno de España, por encima de los propios etarras que dispararon las pistolas.
Me sobran adalides y caudillos de causas nobles que enseguida se apañan para emponzoñar. Me sobran guías, todos y todas; hasta la de teléfonos; hasta la Michelín.
NB: Antes de conocer el informe PISA, me avergonzó. Después de conocer la excelencia de los jóvenes riojanos, me abochorna una maldita 'll' que por una 'y' se me coló en la anterior columna. Eso sí, sólo he recibido la admonición de un jubileta y de otro que está en vías. Gracias a ambos. jadelrio@diariolarioja.com