En los cuadernillos de ejercicios que se repartieron entre los 1.333 estudiantes riojanos no había cuestionarios sobre fórmulas o preguntas teóricas. Los chavales tuvieron que enfrentarse a situaciones matemáticas de la vida real, como hacer cálculos sobre husos horarios para poder 'chatear' con un amigo, medir la madera necesaria para llevar a cabo una construcción o leer y analizar gráficos que se pueden encontrar diariamente en los medios de comunicación.
Los resultados situaron a La Rioja como una de las mejores de los 30 estados que forman la OCDE. Además, la diferencia de 11 puntos que logra respecto a Aragón y Castilla y León se multiplica por cuatro respecto a la media española, que ofrece una pobre puntuación de 480.
La idea final de las pruebas es llegar a determinar si los alumnos pueden resolver situaciones diarias planteándose sus avatares comos problemas matemáticos.












