
Para el decano de los arquitectos riojanos, «lo realmente óptimo» sería derribar el Palacio y construir uno nuevo en el mismo lugar. Algo que García Pozuelo ve factible puesto que, según recordó, «ni siquiera está agotada la edificabilidad que en este momento tiene asignado el edificio según el Plan General Urbanístico».
Conrado Escobar, apelando al «posibilismo», rechazó esta idea y recordó que «ya hay un camino iniciado» para llevar el nuevo Palacio a los antiguos cuarteles de Murrieta. Una ubicación, subrayó, que «esta Consejería no ha elegido». No obstante, «recogiendo el sentir que plantea el decano», Escobar cree que «la actividad y la animación» del entorno del Casco Antiguo se conseguiría agrupando en el edificio de Bretón de los Herreros «toda la Administración periférica del Estado», idea que trasladará en breve al Gobierno central.
Como segunda opción, García Pozuelo se mostró conforme con esta iniciativa, lo mismo que con la proposición del consejero de que «la configuración del nuevo Palacio sea objeto de un concurso de arquitectos a nivel nacional».











