
«Soy ciega desde mis trece años y no ha sido ningún obstáculo para que durante 40 años haya ostentado el puesto de telefonista. Creo que fui uno de los primeros ciegos en buscar un puesto de trabajo», recordaba ayer Noemí.
Con 20 años entró como telefonista en la antigua Diputación Provincial de Logroño. Después, al convertirse La Rioja en comunidad autónoma, pasó a encargarse de la central telefónica en la sede del Gobierno regional.
«Inicié mi trabajo como telefonista después de acudir a unos cursos de la ONCE en Madrid, -explica- de los que me informó su entonces delegada en La Rioja, Isabel Benito». «Posteriormente me llamaron a prueba para la Diputación de Logroño, en tiempos de Rufino Briones, para comprobar si yo podía desarrollar el trabajo o no, y entré, y aquí estoy ...», narra.
Tampoco ha olvidado los tres mensajes que ha utilizado a la hora de recoger los mensajes durante estos 40 años de telefonista: «'Diputación Provincial de Logroño, dígame', 'Comunidad Autónoma de La Rioja, dígame', y ahora 'Gobierno de La Rioja, dígame'». Orgullosa de su trayectoria profesional -«no ha sido ningún obstáculo ser invidente a la hora de desempeñar mi trabajo, he tenido mucho apoyo de mis compañeros»- deja en su despedida un récord difícil de superar: «Guardo entre 4.000 y 5.000 números de teléfono en mi memoria».












