REGIÓN
Cuéntame cómo luchó
UGT celebró ayer su XXX aniversario con un homenaje a los afiliados más antiguos, el reconocimiento a los integrantes de las diferentes comisiones ejecutivas y un recuerdo a sus principales hitos
01.12.07 -

Responsables del sindicato, con las autoridades que se acercaron al acto de ayer. / FERNANDO DÍAZ
Proliferaron los abrazos, se estrecharon manos, los aplausos no cesaron y hasta cayó alguna lágrima. El acto celebrado ayer por UGT en el IES Sagasta de Logroño resultó un cúmulo de sentimientos donde nostalgia y alegría compartieron protagonismo.
Sin embargo, los actores realmente destacados fueron los 220 afiliados más veteranos a los que el sindicato tributó su particular homenaje. Uno a uno, los presentes recogieron el diploma acreditativo de sus más de 30 años de pertenencia a la central y, sobre todo, el reconocimiento a una labor sorda en la mayoría de los casos que, sin embargo, ha contribuido a configurar una de las organizaciones sociales más asentadas en La Rioja. También tuvieron una especial mención los 50 miembros de las 19 comisiones ejecutivas regionales que han pilotado el sindicato a los largo de las últimas tres décadas.
Todos ellos, los que alguna vez estuvieron la primera línea y los que han luchado desde los orígenes en un segundo plano, acapararon los focos en un evento que, para evitar ser invadido por la nostalgia y el recuerdo de luchas pasadas, se sazonó con una buena ración de humor a cargo de los actores de Sapo Producciones.
Acuerdos y diferencias
En el catálogo de intervenciones destacó también la del presidente del Gobierno regional. Recibido a mitad del acto con algún abucheo por una parte de los asistentes, Pedro Sanz tomó la palabra para mostrar su «gratitud y reconocimiento» a UGT. «Sabiendo que hay diferencias -empezó diciendo- hemos sabido convivir durante los doce años de mi mandato demostrando por ambas partes la capacidad para superar obstáculos y lograr acuerdos». Un acercamiento que, desde su punto de vista, ha sido posible «por la búsqueda común del interés de La Rioja». «Mi voluntad es seguir en esta misma línea de negociación y voluntad de pacto», concluyó.
Antes del presidente, el alcalde de Logroño, Tomás Santos, mostró su orgullo -«doble, por estar en mi casa y con mi gente»- y garantizó el compromiso del consistorio para mejorar la calidad de vida de los trabajadores.
Sin embargo, los actores realmente destacados fueron los 220 afiliados más veteranos a los que el sindicato tributó su particular homenaje. Uno a uno, los presentes recogieron el diploma acreditativo de sus más de 30 años de pertenencia a la central y, sobre todo, el reconocimiento a una labor sorda en la mayoría de los casos que, sin embargo, ha contribuido a configurar una de las organizaciones sociales más asentadas en La Rioja. También tuvieron una especial mención los 50 miembros de las 19 comisiones ejecutivas regionales que han pilotado el sindicato a los largo de las últimas tres décadas.
Todos ellos, los que alguna vez estuvieron la primera línea y los que han luchado desde los orígenes en un segundo plano, acapararon los focos en un evento que, para evitar ser invadido por la nostalgia y el recuerdo de luchas pasadas, se sazonó con una buena ración de humor a cargo de los actores de Sapo Producciones.
Acuerdos y diferencias
En el catálogo de intervenciones destacó también la del presidente del Gobierno regional. Recibido a mitad del acto con algún abucheo por una parte de los asistentes, Pedro Sanz tomó la palabra para mostrar su «gratitud y reconocimiento» a UGT. «Sabiendo que hay diferencias -empezó diciendo- hemos sabido convivir durante los doce años de mi mandato demostrando por ambas partes la capacidad para superar obstáculos y lograr acuerdos». Un acercamiento que, desde su punto de vista, ha sido posible «por la búsqueda común del interés de La Rioja». «Mi voluntad es seguir en esta misma línea de negociación y voluntad de pacto», concluyó.
Antes del presidente, el alcalde de Logroño, Tomás Santos, mostró su orgullo -«doble, por estar en mi casa y con mi gente»- y garantizó el compromiso del consistorio para mejorar la calidad de vida de los trabajadores.











