
Alcaraz, acompañado por parte de su junta directiva, por tres abogados y por medio centenar de incondicionales, que no pararon de jalearle, entró ayer, sobre las nueve y media de la mañana, en la sede judicial y prestó declaración ante el magistrado Ismael Moreno, que le investiga por un delito de calumnias e injurias al Gobierno.
El juez abrió las diligencias penales el mes pasado a raíz de la querella presentada por la Asociación de Abogados Demócratas por Europa (Adade).
El presidente de la AVT, en un interrogatorio de diez minutos en el que se negó a contestar a los acusadores, admitió que todas las frases y fragmentos de discurso que le atribuyen los querellantes, entre ellas la afirmación de que el presidente del Gobierno es «el embajador» de ETA, «son mías». «Me he ratificado, lo he dicho, lo he reconocido y lo sigo manteniendo».
El listado de afirmaciones polémicas, la mayoría lanzadas en público durante las ocho grandes manifestaciones organizadas contra el Ejecutivo, se completa con otras como: «El presidente tiene asumido el discurso de ETA»; «está fomentado el chantaje de ETA»; «hace tiempo que habla, siente y padece como los propios terroristas»; o «es indignante que encontremos a Gobierno y partidos afines defendiendo a terroristas». Alcaraz, en su descargo, explicó al juez que las afirmaciones las hizo en el contexto del diálogo con ETA, que, «como víctima, he expresado lo que siento».















