Cómo son las cosas, ¿eh? Ahora pasa casi lo mismo. Mucho (pero que mucho) ruido y pocas (poquísimas) nueces. Muchos vivieron con ilusión el cambio de color en el Ayuntamiento de Logroño. Con algunos hablé largo y tendido sobre la cohabitación de dos partidos en el Gobierno y el Consistorio de la capital. No me suelo distinguir por mi optimismo pero reconozco que el temor a las constantes enganchadas entre ambas instituciones dirigía mi intuición. Algunos me contestaban: «Chica, no seas ceniza, que seguro que en algo se ponen de acuerdo». Sí, sí, seguro...
Había dos opciones: que ambos, Gobierno de La Rioja y Ayuntamiento de Logroño, pugnaran por ver quién era el que más se lo curraba, aunque sólo fuera por quedar por encima del otro. La otra alternativa era que no coincidieran ni en el color de la ropa interior. Y ya saben que la Ley de Murphy es inalienable al carácter español (y por ende al riojano), así que ¿adivinan el resultado?
Da igual el tema: el soterramiento, los jóvenes borrachos, el impuesto de no sé qué, las viviendas protegidas, la basura de la calle tal o el colegio del pueblo cual... Todo son ruidos. Ninguna nuez. Tristemente sólo hay una cosa en la que ambos se han puesto de acuerdo. Los dos dicen lo mismo: «Yo lo hago mejor que tú... y tú das pena». Son las cosas que tiene el desgraciado de Murphy.











