El primer caso sucedió en el barrio de Vicálvaro, donde un hombre de 59 años y su esposa, de unos 50, fueron encontrados muertos. Sus dos hijas, de 31 y 25 años, fueron encontradas inconscientes en el salón de su casa y trasladas al Hospital Gregorio Marañón. Los gases provenían de una caldera que se encontraba en estado defectuoso.
El segundo hecho luctuoso tuvo lugar en Torrejón de Ardoz. Una mujer de 21 años y un hombre de 22 fallecieron tras respirar monóxido de carbono procedente también de la caldera de su cocina.
En los últimos años, La Rioja ha vivido varias tragedias relacionadas con intoxicaciones por monóxido de carbono. En enero del 2005, un matrimonio y su hija de siete años, vecinos de Madrid aunque la mujer era logroñesa, fueron encontrados sin vida en el domicilio donde pasaban las vacaciones, en la calle Doctores Castroviejo.
Apenas tres meses más tarde, en abril, una chica de 18 años y un chico de 19 fallecieron en Autol dentro de su vehículo. Tras investigar el caso, la Guardia Civil determinó que el fallecimiento se debió a que ambos respiraron monóxido de carbono. Una mujer de 37 años en Fuenmayor, un hombre de 62 en Briñas y un joven matrimonio de Aldeanueva de Ebro completan la lista de fallecidos por 'muerte dulce' en la región desde 1999.
Pero sin duda, el suceso más grave en España ocurrió el 6 de febrero del 2005. Ese día, 18 personas fallecieron en un albergue rural en la localidad castellonense de Tolodella por la mala combustión de una estufa, que dejó sin oxígeno la habitación donde dormían.











