
Con una excelente encuadernación y una edición limitada de 500 ejemplares, la obra forma parte del proyecto sobre las biblias romanceadas, un referente básico que puede contribuir decisivamente a conocer la evolución del español, según comentó Claudio García Turza, director del Instituto 'Los orígenes del español', durante la presentación.
Miguel Vivancos, uno de los autores del libro, afirmó que no se trata de un texto bíblico «sino exegético», cuyo origen está en una copia de la latina Biblia Rica o de San Luis de Toledo.
Vivancos destacó la importancia al contextualizar la obra en su momento de creación (primera mitad del siglo XV, con prólogos de una traducción del siglo XIII), un momento en el que nuestro idioma comienza a desarrollarse.
El coautor del libro ignora al autor de la traducción, aunque apunta que las sospechas se dirigen al fraile Gonzalo de Ocaña, del que se conservan otras obras en la biblioteca monacal de San Millán de la Cogolla.





















