Tenía enfrente un equipo muy sólido, de excelente tiro exterior, con un movimiento muy fácil a la hora de buscar tiro y con un juego interior que es el mejor de la categoría. Para ganar había que sacrificar muchas cosas y estar muy atentos a cada situación para hacer valer las virtudes que atesora el cuadro cajista.
Sala tiró de habilidad y astucia para conseguir que sus hombres hicieran lo que les pedía. De esta forma, en el primer tiempo, Stevie Johnson apenas jugó como hombre importante en el ataque, porque se ciñó a no dejar hacer a Jason Blair, al que secó. Por su parte, los bases rompían el juego de los rivales cogiendoles muy pronto. Sólo Ibeas, al principio, mantenía su tiro letal y algunos hombres altos del Plasencia se permitían entrar en la pintura con ventaja.
Pero se encontraron en el primer cuarto con un Chufi inconmensurable, que se hizo el dueño en la canasta rival y que consiguió, en dura pugna con las torres rivales, lograr que no se fuera el equipo rival en el marcador.
La estrella de Mediano
Y en el segundo cuarto fue cuando empezó a apreciarse que Mediano tenia ayer su estrella particular en su brazo y en su juego. Lo mismo forzaba un tiro exterior que entraba hasta la cocina o metía una asistencia decisiva. El juego del rubio base cajista rompió los esquemas del Plasencia, que vio como sus mejores tiradores renqueaban, porque la defensa que se les realizaba no les dejaba mostrarse ni divertirse.
Enla reanudación fue cuando entró el miedo en el cuerpo a los espectadores, porque Blair empezó a soltar la mano y se marcó el solito catorce puntos en un cantar. Cada vez que cogía el balón, temblaba la estructura del Palacio, pero, menos mal, enseguida se volvió fallón, porque el partido y el esfuerzo también le estaban pasando factura.
Entre Johnson, más dedicado al ataque, Navarro y el incontestable Mediano se mantenía la compostura y se llegaba con el empate en el marcador al último cuarto.
Y ahí no falló nadie. Dos triples de Albano, cuatro canastas de Johnson , dos más de Wells y otras dos entradas estratosféricas de Mediano haciéndose hueco entre ocho manos rivales, dieron con una victoria final que enardeció al público de tal forma que parecía que se estaba ganando una gran final.Y no era para menos, porque hubo que mantener la concentración, el sentido del juego y la serenidad durante todo el partido. Y el equipo estuvo a gran altura cuando más falta hizo.








