FACTORES
Hace poco más de una década se registraron en La Rioja 2.059 alumbramientos, 304 fueron de madres mayores de 35. Mientras, en el 2005, se disparó la cifra de partos, llegando a 3.036, de los que 728 fueron protagonizados por mujeres ya talludas.
También sorprende que una edad habitualmente tan fértil como la veintena haya visto reducido su protagonismo. Por ejemplo, en el año 75 fueron casi mil (982) las riojanas madres entre 20 y 25 años. Mientras, en el 2002, sólo 279 eligieron esta edad para procrearse.
Para el sociólogo Joaquín Giró, de la Universidad de La Rioja, la explicación a estos cambios es compleja. Primero, por la incorporación al mercado de trabajo. Pero también por economía, por el mantenimiento del puesto de trabajo o por los cambios sociales y mentales de la población femenina. «Una buena parte de las mujeres no piensa en tener hijos. Hace unos años, esta opinión estaba mal vista, se les consideraba desnaturalizadas. Pero ahora no, se tienen en cuenta otro tipo de demandas afectivas e intereses profesionales», asegura Giró.
«Antes, las parejas también se formaban antes, también se independizaban más jóvenes... Ahora, si te casas a los 35 aún se espera unos años para tener descendencia y es la mujer la que decide, muchas veces en función de su reloj biológico», prosigue.
También la mejora y difusión de las técnicas de reproducción asistida han ayudado a las mujeres de más edad a poder emprender la maternidad.
Futuros hijos únicos
Para Giró, estos cambios sociales ante la maternidad «podrían alterarse en los próximos años, aunque a día de hoy no lo creo». «Estamos muy lejos de alcanzar los 2,1 hijos por pareja, que aseguran el relevo generacional», indica.
«Por ejemplo, en 1995, la mayoría de las madres deseaban la parejita, pero se contrarresta con la realidad de poder tener sólo uno por motivos económicos, laborales o familiares, a excepción de las inmigrantes», explica Giró. «En los próximos años nos vamos a encontrar con generaciones de hijos únicos», resume.











