
- ¿Cómo evaluaría sus diez años como decano de los abogados?
- Se ha avanzado mucho. Hemos seguido la labor de la antigua Junta de Gobierno, de la que fui vicedecano, pero creo que hemos aportado sosiego, trabajo, como la anterior, hemos consolidado la sede y, lo más importante, creo que he luchado por el derecho de defensa y la imagen de los buenos valores de la abogacía. Mi principal labor ha sido representar con dignidad los valores de la abogacía y se ha conseguido.
- ¿Cómo ve su futuro?
- Siempre he seguido ejerciendo, lo que ocurre es que ahora estaré más tranquilo. No tendré que dedicar media semana al Colegio y otra media a mi despacho.
- ¿Existen listas para las próximas elecciones?
- Aún no lo sé, pero deseo que las haya. La última vez me presenté sólo yo, lo que quiere decir que hubo un cierto consenso y aceptación de lo que hacíamos. Ojalá haya candidaturas esta vez y que sean las mejores posibles. Yo, desde luego, a quien me suceda, le voy a ofrecer todo el apoyo porque será un gran compañero.
- ¿Con qué se quedaría?
- Seguramente, con el reconocimiento y el buen trato que he recibido por parte de todos los compañeros, y también de las instituciones, jueces, fiscales, funcionarios... He pasado ratos muy gratos en el Consejo General de la Abogacía Española, donde he tenido alguna función, y en el Colegio de Abogados.
- ¿Hay en La Rioja saturación de abogados o pueden crecer más?
- Todavía hay margen para crecer. Somos una profesión que cada día tiene más importancia, más funciones. Tenemos una responsabilidad que es hacer frente a lo que nos pidan los ciudadanos cuando tiene una conmoción social, familiar, patrimonial, un accidente o cualquier problema. El abogado es un 'alter ego' del cliente que lleva hasta el límite el derecho a la defensa ante cualquier circunstancia.











