Los hechos por los que ha sido condenado sucedieron la tarde del 6 de septiembre del año pasado, cuando el preso se negó a regresar a su celda e insistía en quedarse más tiempo en el patio.
En primer lugar forcejeó con el funcionario que pretendía sujetarlo y echó a correr por la galería hasta esconderse en las duchas. Cuando los trabajadores de la prisión se movilizaron y fueron en su captura él les agredió a todos con patadas y puñetazos. El peor parado fue un trabajador que acabó con heridas en un ojo, el antebrazo izquierdo y una mano.











