En la sentencia se relata cómo el acusado compró objetos por valor de 2.172 euros en menos de tres horas. Entre sus adquisiciones figuraban prendas de ropa, un teléfono, perfumes, unas gafas o un reproductor de cedés. El joven pagaba con la tarjeta y, cuando le pedían el DNI, manifestaba que lo había perdido.












