
«Con estas iniciativas, buscamos aumentar sus posibilidades de encontrar trabajo y queremos darles más confianza en sí mismas, ya que en muchas ocasiones vienen de países donde están sometidas a los hombres», explica Carlos Arriazu, responsable del Área de Empleo de Cruz Roja de La Rioja.
Los resultados han sido muy positivos y algunas mujeres ya han encontrado un trabajo. «Hemos convivido con un gran ambiente, que es algo muy importante ya que provenimos de culturas muy diferentes», subraya la boliviana Ángela Mariscal. Su compatriota Mariela Vargas valora que los cursos les ayudan a defenderse «del racismo y de la discriminación sexual».
Pero no sólo eso. También en la cocina mejoran sus conocimientos. «Yo he aprendido a hacer platos españoles como la paella, la tortilla de patatas, las ensaladas o las tartas», cuenta la marroquí Hayat Haddad. «Estoy encantada porque tanto ellas como yo hemos aprendido mucho», asegura Mayte Díaz, monitoria del curso y propietaria de La Cocina de Mayte, el establecimiento logroñés donde se han desarrollado las clases prácticas. «Ahora nos toca a nosotras demostrar nuestros conocimientos», concluye Rosmary Salas, otra de las alumnas.












