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LA TRIBUNA DE LA RIOJA
El 'Rioja', en busca de alternativas promocionales
19.11.07 -

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El 'Rioja', en busca de alternativas promocionales
Resucitar a la vida palpable (después de haber salido de un largo 'túnel' sabatino) coincidiendo con el resurgir de la naturaleza en un edén de la viticultura -el cultivo más representativo, en todas las culturas y tiempos, de la fertilidad y la dulzura terrena- como es La Rioja, cuando la vendimia ha exprimido ya sus divinos frutos y el nuevo mosto empieza a agrandar los ojos y corazones de viticultores y bodegueros, supone un aliciente para volver a mirar los horizontes y derroteros vitales con renovados bríos e ilusiones. Esos bríos del cuerpo y esas ilusiones del alma que un imprevisto 'tropiezo' te echa por tierra, sobre todo cuando el periodo de recuperación resulta largo y penoso.

Echaba en falta -permítanme mis habituales lectores este breve desahogo íntimo- esta 'tribuna' tan querida y prestigiada, a la que pretendo volver, con permiso de la Dirección de 'nuestro' periódico, despacito y modestamente, como una de las señales de que estoy volviendo a mi normalidad periodística y analítica. Y qué mejor ocasión que hacerlo con uno de los temas que forman parte de mi racimo de preferencias: el mundo del vino, como también lo han venido siendo, en esta sección, la lengua, el humanismo-cristiano, la paleontología y las tradiciones de nuestros pueblos (que forman la verdadera 'memoria histórica' de una región y un país) y algunas otras, pocas, cuestiones trascendentes y puntuales.

Una cultura tan antigua y enraizada en generaciones y pueblos extendidos por todo el planeta, y de manera más cualificada y amorosa en la zona mediterránea, en su más amplia expansión y proyección, incluso a latitudes tan lejanas como las americanas, asiáticas y africanas, ha pasado por los más diversos trances, boyantes y estrechos, pero de los que siempre ha salido y triunfado, precisamente por su raigambre popular y por su rentabilidad mercantil, como producto tan influyente en la dieta alimenticia de tantas civilizaciones. Precisamente atravesamos en esta última década, de progresos indiscutibles, pero también de revisionismos retrógrados, un enrarecido y tormentoso panorama, por fuerzas 'infernales' que pretenden acongojar, o al menor, deteriorar y mermar gravemente, al sector vitivinícola, con una desviada y desorientada consideración administrativa del vino como producto pernicioso, como una de esas 'bebidas alcohólicas' mixtificadas, que perjudican cuerpo y alma.

Son momentos, por ello, para que un sector tan fundamental en nuestra socioeconomía y cultura, como es el vitivinícola del 'Rioja', luche y se defienda codo con codo: instituciones, órganos, ramas productora, elaboradora y comercializadora, actividades anexas (hostelería, canales de alimentación, industrias auxiliares) y, en definitiva, consumidores (de mesa hogareña y restaurante, de bares y chuiquiteo) contra normativas falsamente 'progresistas' que achuchan y torpedean su consumo y expansión, con disposiciones que carecen de los necesarios y serios estudios técnicos y gastronómicos, capaces de contrarrestar estudios científicos de alto nivel, incluso avalados con virtudes salutíferas para el organismo humano, en un «consumo moderado y responsable», condición también exigida a productos básicos en nuestra alimentación, desde las lentejas a los guisos de cordero.

Es por ello, por lo que hay que recibir, con los brazos abiertos y con esperanzas mil, el que, dentro del sector vitivinícola del 'Rioja', se empieza a idear y propagar iniciativas novedosas, como alternativas a las tradicionales promociones convencionales (anuncios en soportes estables, en patrocinios deportivos, juveniles, culturales, etc.), que son las que empiezan a sufrir los envites envenenados de instancias administrativas basadas en equivocados criterios socioeconómicos y sanitarios.

Conocidas y debatidas están siendo las razones de gestores y técnicos del sector sobre las graves consecuencias que la reforma de la OCM del Vino tendrá para la socioeconomía vitivinícola. Disconformidad que, es cierto, al menos aquí en 'Rioja', se está manifestando de manera diáfana y enérgica contra liberalización de plantaciones, arranque indiscriminado, etiquetado genérico y confuso, elaboraciones ficticias, etc. 'Rioja' defiende con uñas y dientes el 'modelo vitivinícola riojano', basado en la calidad y el equilibrio producción/comercialización, que son los pilares de las Denominaciones de Origen de la vieja Europa, las más perjudicadas ante normativa tan globalizante y confusa.

Ante este dislocado panorama conviene incidir en la parcela promocional, porque las fórmulas tradicionales que se vienen empleando para 'vender' la imagen de nuestros vinos, que, a partir del 'terremoto' que se avecina, van a encontrar fuertes obstáculos administrativos, por lo que, reiteramos, habrá que ir empleando alternativas promocionales para intentar contrarrestar la 'campaña' que, si se mantienen los criterios de los que tienen la batuta administrativa y legislativa, se va a desatar contra la índole agroalimentaria y salutífera del vino, nunca discutida en todas las civilizaciones, contra ese concepto indiscriminado y genérico de 'bebidas alcohólicas'.

Subrayemos que, por esas nuevas normas que afectan a la producción y elaboración, estamos sufriendo continuas 'tarascadas', que, aunque aletargadas por temores electoralistas, están volviendo a la carga, suave pero decididamente, en una materia tan delicada y decisiva como es la promocional, basándose en insinuaciones y conclusiones antisanitarias, por eso de 'combatir' (¿y quién no?) el alcoholismo juvenil (¿maldito 'botellón'!), fenómeno sociológico de nuestros días que, por supuesto, no puede basarse en el consumo del vino, como producto puro y natural, sino en la mezcolanza de alcoholes de perniciosos orígenes y elementos. Campaña esta del 'antialcoholismo' (juvenil y adulto) sin duda plausible, pero si se sabe discernir entre lo que es realmente bebida alcohólica (en la que la graduación y la mezcla pueden ser realmente perniciosas) y aquellas bebidas en las que el alcohol forma parte, en mínimas escalas, de un producto natural y sano, como es la uva, considerada en todos los tiempos y estatus sociales como un producto agroalimentario, que si se consume (como pasa con todos los alimentos) con la debida y aconsejada moderación y responsabilidad, sólo bienes gastronómicos y salutíferos produce. Palabra de científicos y dietólogos acreditados en todo el mundo y en todas las épocas.

De ahí el mensaje que quisiéramos lanzar en este breve comentario. Porque si deciden (como lo intentaron en la vecina y vinícola Francia, con rotundo rechazo y fracaso ante el pueblo soberano, por lo que sus promotores tuvieron que dar marcha atrás) 'retirar' el consumo de vino, no solo en los ambientes infantiles/juveniles, sino en el conjunto del pueblo consumidor, empezando por prohibir la publicidad y sus elementos alimenticios y salutíferos, habrá que buscarse la vida por otros derroteros promocionales, que no choquen contra las intransigentes normas administrativas y políticas. Habrá que estrujarse los sesos para encontrar iniciativas y alternativas promocionales, o intensificar las que ya existen. Citemos algunas, como ejemplo:

-El Rioja y los 5 sentidos: ese ya enraizado y divulgado programa cultural que está convirtiendo el aprecio y consumo del vino en una fiesta ordenada y recreativa, con sus ferias y exposiciones, catas y degustaciones, conciertos en bodega, concursos gráficos y de tapas, etc..

-Cofradías y clubes del vino, con programas socioculturales y editoriales más dirigidos al consumidor habitual que al profesional del sector. Las que funcionan en Cataluña son un buen referente.

-Convertir -como ya está ocurriendo- las bodegas en auténticos museos artesanales y culturales de la realidad e historia del vino, con exposiciones y actividades musicales, etc. Además de esa simpática y atractiva actividad, extensible a los centros hosteleros, de la 'vinoterapia' y similares. Museos en los que deben dar el máximo ejemplo las instituciones administrativas con centros temáticos, de investigación y arte/artesanía, de recreo y atractivos varios

-Fomentar el 'enoturismo' y el 'ecoturismo' en todas sus facetas, con rutas proturísticas atractivas y eficientes. Mantener las tradiciones ('batallas del vino', catas en las fiestas y plazas de nuestros pueblos ), culturales y gastronómicas, que tengan al vino como protagonista de «una tierra con nombre de vino», en la que desde que se empieza a mamar hasta los últimos sorbitos de la vida, el vino forma parte de la identidad ancestral, cultural, socioeconómica y vital.

-Y, dejando fuera multitud de acertadas y eficaces iniciativas que no nos caben aquí, citemos un reciente ejemplo que ha tenido un gran impacto, incluso en la capital de España: la Gala de la Moda y el Vino, promovida por un valiente e ingenioso grupo de bodegueros riojanos Y los 'Paseos del vino', 'Vinotaller', 'Rioja Pasión', 'Del restaurante a casa' y 'De casa al restaurante', última iniciativa del Consejo Regulador del 'Rioja' llamada a un pronto éxito doméstico.
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